5 consejos para no explotar de enfado

El enfado es una emoción normal, nos energetiza y nos ayuda a ponernos en acción para defendernos, para poner límites, para iniciar acciones. Todo el mundo de vez en cuando siente enfado, pero es cuando ese enfado es excesivo cuando comienzan los problemas.
Hay ciertos pasos que podemos dar para manejar las reacciones que tenemos ante las situaciones que nos crean enfado y rabia.

  1. Reconocer nuestro enfado: una de las primeras cosas que debes hacer es poder reconocer el enfado cuando aparece. Cuando nos sentimos enfadados, tenemos la necesidad de actuar. Cuanto más intenso es el nivel de enfado más se reduce el tiempo de acción, y por tanto reaccionamos sin pensar, de manera automática. Para calmar este proceso y darnos un poco más de tiempo para poder tomar mejores decisiones y pensar más desde la cabeza que desde el instinto, el mindfulness puede ser de ayuda. El mindfulness se refiere simplemente a tomar conciencia de lo que estamos sintiendo, sin dar paso a la acción. Cuando sientas las sensaciones físicas del enfado (nudo en el estómago, tu rostro se empieza a calentar, tu cuerpo se tensa…) ve describiéndotelas mentalmente, es decir: “Me doy cuenta de que empiezo a sentirme muy cabreado. Me doy cuenta de mis pensamientos sobre lo que ha pasado y cómo me siento por haber sido tratado así. Me doy cuenta de que necesito hacer algo, necesito gritar, necesito que alguien pague por esto”. Poner palabras a lo que estamos sintiendo nos hace poder controlar nuestras emociones mejor y reducir la intensidad de ese enfado.
  2. Valora las ventajas y las desventajas que puede tener actuar desde el enfado. Haz una lista de los beneficios que tiene para ti reaccionar y expresar tu enfado, por ejemplo, que te sientes aliviado, que la gente te escuche, que tienes el control de la situación… Y después haz una lista de las consecuencias negativas que puede tener, como por ejemplo hacer daño a la otra persona, meterte en una pelea, que te despidan, que luego te arrepientas de lo que dices. Muy probablemente te des cuenta que los beneficios son a corto plazo, y las desventajas a un largo plazo. Pregúntate si te merece la pena.
  3. Aléjate de la situación, busca un espacio para ti lejos de lo que te produce el enfado. Si puedes vete a dar un paseo, o a otra habitación o simplemente entra 5 minutos en el baño si estás en la oficina. Tomate un tiempo hasta que tus emociones vuelvan a estar más tranquilas y seas capaz de manejar la situación de una manera más equilibrada y efectiva.
  4. Considera otras alternativas. Cuanto más enfadados nos sentimos más rígidos nos volvemos y más nos cuesta ver otros puntos de vista. Pero inténtalo, piensa si realmente es tan importante lo que ha ocurrido, piensa en porqué la otra persona cree que tiene razón, cuáles son sus motivaciones, si quizás la otra persona pretendía algo diferente a lo que tú has podido interpreta.
  5. Conecta con el amor y la compasión, que son dos emociones incompatibles con el enfado. Sé que puede ser difícil pero cuando estés en frente de una persona que te enfada, mándale pensamiento de amor, deséale cosas buenas.

 
Cuanto más practiques estos pequeños trucos, más naturales y más fácilmente te saldrán.

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