5 habilidades para manejar la ansiedad

La primera es la capacidad para tolerar la incertidumbre, y aquí está la clave para reducir la ansiedad y la depresión. Pues la vida es lo que es, no se puede controlar al 100%, no se puede planear e intentar tener todo bajo control genera mucha ansiedad y mucho estrés. Debemos controlar lo que podemos y dejarnos sorprender por la vida, asumir los cambios, aceptar las variaciones de lo que teníamos planeados, fluir con la vida. Las personas que no pueden tolerar la incertidumbre a menudo evitan ciertas situaciones, postergan tomar decisiones, les cuesta ponerse en acción, realizan demasiadas conductas para asegurarse y les cuesta muchísimo delegar. Estas características te pueden dar la clave de si eres una persona que tolere mal la incertidumbre.
 
La segunda habilidad es reconocer cuando estamos en una espiral de pensamiento negativos, cuando nos encontramos a menudo preocupados por algo y le damos mil y una vueltas. Cuando entramos en esa espiral nuestra capacidad para resolver problemas se reduce y el 99% de las veces no encontraremos la solución. Debemos salir de ahí, esperar a estar tranquilos para poder abordar el problema que nos preocupa. Cuando te des cuenta de que vuelves a estar dándole vueltas a eso que te preocupa, lo primero acepta que lo estás haciendo, y entonces deja que los pensamientos se vayan, déjalos ir. No intentes bloquearlos, acepta que están ahí.
 
La tercera es la habilidad de reconocer las distorsiones cognitivas que tenemos. ¿A qué me refiero con distorsiones cognitivas? A ese tipo de pensamientos que contienen una excesiva y negativa generalización (“nada merece la pena”), que reducen tu confianza en ti mismo para poder manejar el problema (“jamás lo conseguiré”), personalización excesiva (“todo me pasa a mi, qué mala suerte”), pensamiento absolutistas de todo o nada (“todos los hombres son iguales”), juicios negativos sobre ti misma (“no sirvo para nada”).
La clave para reconocer tus distorsiones cognitivas está en preguntarte qué pensamiento estás teniendo cuando te sientes mal. A menudo estos pensamientos son automáticos, estamos tan acostumbrados a ellos que no nos paramos a pensar en ellos, ni a cuestionarlos. Puedes utilizar un cuaderno donde vayas apuntando los pensamientos que te vienen a la cabeza y las cosas que te dices a ti misma cuando te sientes mal. Después de dos semanas apuntándolos, revísalos y mira cuales se repiten más a menudo. Esas serán las distorsiones que tengas y que habrá que cuestionar.
 
La cuarta habilidad es las ganas y la predisposición de realizar Mindfulness. Sí, necesitas un compromiso para realizar esta técnica que reduce la ansiedad enormemente. Pero necesitas constancia y práctica, no lo vas a conseguir en una práctica y no tiene efectos tan rápidos como un Lexatin pero sus efectos duran más y son mucho más beneficiosos.
 
La quinta es la capacidad para hablarte con amor, con compasión y aceptar tus imperfecciones. Date cuenta cuando te estés criticando o exigiendo demasiado, e imagina que fuese tu mejor amiga, ¿qué le dirías? ¿Le hablarías con esa dureza? Repítete esas palabras de apoyo, de aliento y amor a ti misma.

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