Aprende a castigar

castigosSí, suena raro ¿verdad? ¿Quién querría aprender a castigar? ¿Quién no sabe?
Castigar no es malo, es un medio por el cual enseñamos a nuestros hijos que cosas se pueden o no se pueden hacer, que cosas son correctas o están mal. Los niños necesitan ir aprendiendo esos límites. Dejar que un niño crezca sin límites y de manera consentida es de la peores cosas que podemos hacer por ellos.
Pero a la hora de castigar no todo vale.

  1. El objetivo NO es que el niño se sienta malo, defectuoso o inadecuado. No se critica su forma de ser sino una acción o conducta concreta que ha tenido.
  2. No se le castiga retirando nuestro amor o cariño, “como has sido malo mamá ya no te quiere” “si haces eso papá no te va a querer”. El niño debe tener la sensación de seguridad de que se le quiere, y ese amor es incondicional.
  3. No se le castiga con la comida, “castigado sin comer”. Comer y beber son necesidades básicas para su superviviencia, y no deben ser utilizadas como moneda de cambio. El niño, igual que con el cariño, tiene que tener la seguridad de que siempre tendrá su comida.
  4. No mantener el enfado mucho tiempo. Después de 3 horas no se debe seguir enfadado o sin hablar al niño. El objetivo es que el niño aprenda que algo que ha hecho no se debe hacer, pero si pasan 3 horas y sigues enfadada el niño no asocia a que es debido y lo puede achacar a si mismo.
  5. Evitar castigos que pueden producir vergüenza, humillación o culpa. “Si me quisieras no harías eso”

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