Aprender a esperar

En este mundo de prisas, donde todo lo queremos rápido, lo queremos ya, instantaneamente, donde la publicidad nos empuja a vivir rápido… En este mundo que nos ha tocado vivir no hemos aprendido a esperar, y por esto mismo nos perdemos muchas cosas de la vida.
La paradoja es que en nuestro afán de querer correr nos pasamos mucho tiempo del día a día esperando… esperando el autobus, esperando que se abra el semáforo, que se descargue un archivo, que salga el nuevo capítulo de Juego de Tronos, que recibamos ese mensaje que llevamos tiempo anhelando, esperando que lleguen las vacaciones, o que cobremos la paga extra de verano, esperando que haga efecto la crema anticelulítica nueva para poder lucir cómodamente el bikini nuevo… Esperando, esperando, esperando… y sin embargo ¡no nos gusta esperar! En esa espera se nos va la vida, sentimos ansiedad por perdernos algo que llegará en el futuro cuando en realidad estamos perdiendo lo que tenemos en este preciso instante, lo que está en el aquí y el ahora.
La impaciencia es la actitud de las personas que tienen  poca tolerancia a la frustración, que necesitan sentir que tienen el control e ir un paso por delante de la realidad. Esta actitud produce estrés y ansiedad, pero la buena noticia es que es una actitud elegida y por tanto la puedes cambiar, ¿cómo?

  • Aceptando que las cosas van a su ritmo
  • Que cada persona lleva su ritmo y no necesariamente tiene que ser igual que el nuestro
  • Centrándonos en lo que tenemos en el presente
  • Aprendiendo a no hacer nada en todo momento
  • Haciendo mindfulness
  • Forzándonos a retrasar la recompensa inmediata y entrenando nuestra capacidad de espera

 
¿Qué más cosas se te ocurren a ti?
 
 

Compartir en Redes Sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on tumblr

TE INTERESA

[aweber listid=2960448 formid=696816658 formtype=webform]
X