Asumir la responsabilidad de otros

Esto se aplica en lo profesional y también en nuestra vida personal. No somos responsables de la vida y las decisiones (o no decisiones) de nuestra pareja, nuestros hijos, hermanos, amigas o cualquier persona que este en nuestra vida.

Pero en este post me voy a centrar en lo que implica el no responsabilizarse de los problemas de nuestros clientes y hacer por ellos más de lo que deberíamos. Esto es básico, es el pilar fundamental de la terapia, aprender a escuchar y ayudar a nuestros clientes a que reconozcan y desarrollen sus recursos para hacer frente a la vida.

El 26 de octubre impartiremos un curso sobre Counseling: la escucha activa, y puede parecer básico, ¿pero cuantos de nuestros clientes han ido alguna vez a un terapeuta que les ha dado consejos y les ha dicho lo que deben hacer?

Pues eso, empecemos, un principio básico del counseling dice que la ayuda no puede ser obligatoria; no se puede ni se debe forzar a nadie a recibir nuestra ayuda, porque de ser así realmente estaríamos más interesados en sentirnos “útiles” y ayudar para sentirnos bien que poner el foco en lo que necesita el Cliente.

El verdadero profesional de la ayuda sabe que ésta tiene su momento, y que muchas personas que parecen necesitarla no siempre están maduras para recibirla. No está de más resaltar el hecho de que una persona que se siente demasiado involucrada por los problemas ajenos necesita, para sí mismo, ayuda. La excesiva solidaridad (así como la excesiva indiferencia) no son indicadores de salud mental. Por ello el counselor tiene que facilitar que el Cliente se apropie de su problemática y aprenda a responsabilizarse de ella para poder tomar decisiones por sí mismo.

El modelo médico al que estamos muy acostumbrados pasa por tomar decisiones por los demás lo que convierte al otro en un “paciente” o ente pasivo que acepta la autoridad del otro lo que inmediatamente nos sitúa en un lugar vulnerable y muchas veces reproduce lo que hemos vivido en nuestra familia de origen.

Según vamos haciendo que el Cliente se apropie de sus decisiones, vamos cediendo el poder que creemos que tenemos y conseguimos 1) no tomar decisiones por el otro 2) no prescribir o indicar al otro que puede hacer proporcionando soluciones, instrucciones u órdenes 3) no asesorar, haciendo sugerencias e incitando al Cliente a que tome las decisiones, aunque muchas veces el Cliente toma las sugerencias como órdenes.

En su lugar vamos a indagar o preguntar para que sea el Cliente el que se dé cuenta de que siente, que le motiva, y cuáles son los objetivos que quiere para sí mismo. Para ello se utilizarán las destrezas o habilidades del counseling.

En este punto es muy importante que te des cuenta de tu diálogo interno, probablemente habrá una parte de ti que cree que sabe más que el Cliente y que le puede ayudar adelantando el proceso, y haciendo que el Cliente pase a la acción, (a la que tú crees que es conveniente (a la que tú crees que es conveniente para él/ella) cuando lo más probable es que no sea lo más indicado. Por ello es importante que te des cuenta de cómo te hablas a ti mismo internamente y darte cuenta de tu diálogo interno (cómo te explicas las cosas).

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