Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos :
Rey Melchor, tú como eres el más viejo, y tienes más experiencia, te vamos a pedir el saco más pesado.
La felicidad no es un estado que se logra de forma natural. Es una cuestión consciente ante la vida, una elección, una cuestión de aprendizaje, es un continuo baile, donde danzan ahora la alegría, ahora la tristeza, ahora la risa, ahora las lágrimas, ahora la rabia, ahora la aceptación… ahora, ahora, ahora … Y danzan y danzan sin parar…
Ya hemos aprendido que no podemos evitar nuestras emociones pero lo que sí podemos aprender es a controlar su intensidad y su duración, a manejarlas, a titularnos capitanes de nuestro barco.
A sujetar fuerte el timón y cuanto más oleaje se produzca en nuestro mar, más fuerte tenemos que agarrarnos a ese timón, y así campearemos ola arriba, ola abajo, controlando ese barco nuestro, hasta que decidamos llegar a puerto.
 
Rey Gaspar, a ti te vamos a pedir… que lleves nuestra atención al aquí y ahora.
Ya hemos aprendido que nuestra mente nos produce miles de pensamientos diarios, unos buenos, otros malos. La mayoría de éstos pensamientos son inútiles y repetitivos, cuando no dañinos y responsables de nuestro malestar interior. Si pudiéramos contemplar nuestra vida como si fuera un teatro
Nuestros problemas en el escenario y nosotros en el patio de butacas como espectadores, a distancia, para poder valorar desde esta distancia lo que realmente tiene importancia y lo que no, a lo que le podemos dar solución y a lo que no depende nosotros, a situar en el pasado lo que forma parte del pasado, en el presente lo que es nuestra realidad y a estar preparados para lo que nos depare el futuro.

Rey Baltasar, por pedir que no quede …
También hemos aprendido que tener en cuenta nuestras propias necesidades es un derecho y un deber para con nosotros mismos, nos ha enseñado que nuestro cuerpo es dónde vivimos, es nuestro templo.
Tenemos que cuidarlo, escucharlo, atenderlo y mimarlo. La responsabilidad de conseguirlo es sólo nuestra, es el mejor regalo que podemos hacer a los demás.
Si te olvidas de pensar en ti te sentirás lejos de la felicidad, de lo que tanto empeño estamos poniendo en aprender. Tenemos que cuidar nuestro templo, permitir la entrada a lo que nos haga sentir bien… y dejar en la puerta aquello que nos pueda dañar, pero aprendiendo de todo aquello que dejamos en esa puerta.
 
Queridos Reyes Magos: os pedimos el Barco, el Teatro y el Templo. Quizás es mucho pedir, pero mirar a ver que podéis hacer.
 
Este año… ¡Os esperaremos impacientes!   –Como cuando éramos niños –Reyes Magos

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