apego ansioso

Cómo afecta el Apego Ansioso a tus relaciones

El apego ansioso es uno de los 4 tipo de apegos que podemos establecer y desarrollar en nuestra infancia. El apego es la consecuencia del tipo de relación que establecemos con nuestros cuidadores principales, y esto marcará nuestra manera de establecer relaciones más tarde en la vida.

Hoy nos vamos a centrar en ver en qué condiciones se desarrolla un apego ansioso y cómo afecta a las relaciones de adulto. Más adelante veremos qué podemos hacer para sanar nuestro apego hacia uno más seguro.

Antecedentes familiares en el apego ansioso

Los que tienen un apego ansioso experimentan la comunicación con la madre como inconsistente, unas veces está en sintonía y otras no y puede ser incluso intrusiva.  Experimentan a la madre como impredecible y esto les hace aferrarse a ella cuando está presente y ser dependientes. El niño no puede depender de la madre de forma consistente para sintonizar y conectar pero sigue intentando conectar con ella. Es como si no perdiera la esperanza. Cuando los niños experimentan una disponibilidad inconsistente y el tipo de conexión con la madre no es predecible desarrollan un sentido de ansiedad y de incertidumbre y duda sobre si pueden o no depender de su madre. No saben que esperar y eso produce ansiedad. La ansiedad produce una sensación de inseguridad en la relación madre – hijo y crea una base de desconfianza en el otro.

El apego ansioso en relaciones de adulto

A partir de ahí lo más probable es que la interacción con el mundo sea parecida. Las personas con apego ansioso están desesperadas por esa conexión, expresan intenso afecto y mucho distrés o estrés negativo en las relaciones que no responden a lo que ellos necesitan y se convierten en hipervigilantes, siempre vigilando esas disrupciones en las relaciones. Constantemente preocupados sobre la pérdida potencial de la relación. Tienden a formar relaciones de dependencia a las que se aferran. Permanecen en relaciones dependientes aunque estén incómodos tanto en parejas como en trabajos. Aceptan esa falta de sintonía con la otra persona, esa negligencia como si fuera algo natural y son incapaces de separarse. En vez de pensar en ellos como ansiosos sería mucho mejor conceptualizarlos como “desesperados para poder conectar” con el otro y ansiosos de anticipar la posible pérdida. Desde la infancia en adelante tienen un miedo implícito del abandono.

Llevado al extremo pueden mostrarse ansiosamente desesperados. Son personas que tienen constantes demandas emocionales. Están siempre pidiendo que las reafirmen: ¿me quieres? ¿De verdad que me quieres? Sus parejas se quejan de que hacen demasiadas demandas de afecto. Su núcleo desde la infancia es que no pueden estar seguros de la relación así que siempre están con miedo de una manera desesperada, con hambre. No creen que alguien va a estar ahí para cubrir sus necesidades relacionales. Sus parejas suelen ser evitativos porque provocan en ellos alejamiento.

El apego ansioso alterna entre expresiones afectivas de estar 1) confusos y pasivos, y 2) miedosos y abrumados. Cuando describen las historias de sus vidas frecuentemente han tenido una historia de relaciones en las que han estado altamente adaptados. Buenos en estudios, adaptados a algún profesor, porque están dispuestos a adaptarse a cualquier precio para llenar esa inseguridad.

En este video hablábamos de cómo el tipo de apego marca nuestra vida amorosa


Cómo se manifiesta el apego ansioso en las relaciones adultas:
 

  • Tiene necesidad de tener pareja, se siente desgraciado cuando no la tiene
  • Busca mucha intimidad en la relación, que se convierte en una especie de dependencia
  • Le cuesta expresar sus inquietudes por miedo a que se distancie la pareja pero actúa para que le pregunten
  • Recurre a juegos para llamar la atención o despertar el interés de a pareja
  • Está muy pendiente de los comportamientos de la pareja para intentar saber si hay algún cambio o todo está bien.
  • Cree que debe esforzarse mucho para que la pareja siga interesado en el/ella
  • Se adaptan a la pareja como una especie de sumisión y esperan que sea la pareja la que lleve la relación
  • Tiene cierta ansiedad por el futuro de la pareja preocupándose de si durará
  • Teme que cualquier descuido arruine la relación
  • Desconfía de la pareja y cree que le puede ser infiel con lo que se muestra celoso/a.

Extracto de mi libro “Abraza a tu niño interior”
Si quieres profundizar más, todos los años hacemos un retiro en algún pueblo de la sierra de Madrid donde trabajamos el niño interior y sanamos las heridas de la infancia, que afectaron en nuestro tipo de apego. Aquí puedes tener más información.

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