Cómo dejar de hacerse pajas mentales

Cómo dejar de hacerse pajas mentales y disfrutar de la vida, según el eneagrama

He escogido este libro porque se corresponde con el eneatipo al que yo me inclino cuando me siento mal. Según mis flechas, cuando me siento estresado tiendo a desarrollar patrones desadaptativos propios del eneatipo de personalidad numero 6 según el eneagrama.


Mi valoración general del libro es buena, si bien algunas partes me han parecido más flojas o poco novedosas mientras que otras me han parecido mucho más interesantes y reveladoras. Me ha gustado el tono humorístico que utiliza que sirve para hacer la lectura más amena, aunque a veces demasiado sarcasmo puede distraerte en exceso del contenido principal.

La primera parte del libro la dedica a explicar en que consisten las pajas mentales y a cómo y porque se generan este tipo de pensamiento

Los dos primeros capítulos del libro son una forma didáctica y entretenida de explicar desde el modelo cognitivo el origen de los estados neuróticos compuestos por una cascada de pensamientos que:

◦ Son interpretaciones subjetivas de la realidad: “La paja mental” es el acto de pensar en cosas que no tienen relación alguna con la realidad. La realidad es el cuerpo y el ambiente físico que lo rodea.

◦ Son improductivos y tan solo nos generan malestar: La paja mental que produce sufrimiento es maligna

◦ No suponen una amenaza real, sino que nos identificamos con ellos y los percibimos como una agresión a la representación simbólica de nuestro Yo. La paja mental maligna consiste en la identificación del Yo con uno de sus símbolos y en la generación de sufrimiento como consecuencia de la suposición de amenaza a dicho símbolo extendida a la totalidad del Yo.

El capítulo tercero me ha parecido muy interesante.

Explica cómo se forman las “pajas mentales”.

◦ El autor nos habla de la represión de las emociones y del daño de la rumiación de los pensamientos improductivos, más dañinos aún, cuando los problemas son poco realistas. Ante una situación percibida como amenaza nuestro organismo activa un sistema de alarma y se genera un estado de tensión. Se trata de un mecanismo de supervivencia que nos prepara para la huida o el ataque. Según el autor el pensamiento es un sustituto de la acción. El pensamiento que no da lugar a la acción si es una paja mental. El pensamiento originado por problemas mentales es la más maligna de las pajas mentales. 

El origen de los pensamientos automáticos

En el capítulo cuarto se explica cómo los pensamientos se generan de forma automática y se originan en la mente. Se trata de ideas que están asociadas o condicionadas a recuerdos y emociones a veces lesivos sobre amenazas pasadas. Incluso los objetos que pensamos reales son creaciones de nuestra mente. Las pajas mentales se producen ellas solas. El mundo de la mente no es real. En el siguiente capítulo, se subraya que el motivo para dejar de hacerse pajas mentales no es otro que el proponerse dejar de sufrir pues tan solo sirven para generarnos malestar.

Estrategias para afrontar pensamientos limitantes

La segunda parte del libro se centra en las estrategias para abordar este tipo de pensamientos tan perjudiciales e improductivos. Esta parte si bien señala técnicas que son a menudo necesarias y también eficaces, me ha resultado, no obstante, menos novedosa que la primera.

Mindfulness

La primera estrategia nos habla de la atención plena, de la presencia. Hoy en día hay toda una escuela a este respecto (mindfulness) que tiene ya sus orígenes en la Gestalt y en la filosofía oriental. Para dejar de hacerse pajas mentales es necesario concentrar la atención en lo que se está haciendo, en lo que está sucediendo en el mundo que nos rodea.

La segunda estrategia hace referencia a aumentar tu presencia en la realidad dirigiendo la atención al propio cuerpo. Así se aumenta la consciencia de nuestros actos y del mundo que nos rodea. Se ha de bajar de la cabeza al cuerpo, pues el cuerpo forma parte de la realidad. Para ello se requiere concentrarse en las sensaciones corporales y especialmente en la respiración.

Posteriormente, una vez has callado tu mente, obsérvala. Observa los pensamientos formados por ideas, frases, palabras. Un flujo que se va haciendo más lento hasta que se detiene. También se ha de observar las sensaciones y las emociones. De este modo te haces más consciente de que las percepciones (pensamientos, emociones y sensaciones) se producen de forma automática con independencia de tu voluntad. Desde una posición de observador externo se produce un distanciamiento de las emociones y las sensaciones de forma que no te afectan con tanta intensidad. Y por último el pensamiento se hace cada vez más lento hasta que se detiene. Todo ello ha de hacerse desde un rol pasivo o receptivo. Si nos forzamos a eliminar la tensión entonces no lo conseguiremos. Solo hemos de observar y aceptar. El estado de consciencia plena nos permite liberarnos del sufrimiento y vivir sin conflictos, en armonía y en comunión con lo que nos rodea.

Posiciones perceptivas

En el capítulo séptimo el autor, a mi juicio uno de los más interesantes y novedosos, nos lleva a diferenciar entre el objeto percibido (pantalla A), la reacción emocional asociada (pantalla B) y la percepción de uno mismo en ese mismo momento como sujeto perceptor (pantalla C). Podemos enfocar nuestra atención a cualquiera de estos puntos. Incluso hacia una cuarta imagen en la que se representa todo el conjunto que contiene al sujeto percibiendo al objeto en su contexto (pantalla D).

Todo esto se relaciona mucho con las diferentes posiciones perceptivas de la programación neurolingüística. De hecho, las posiciones perceptivas juegan un papel central en muchas de las técnicas más terapéuticas o de cambio de pnl. Estamos dominados por aquello con lo que nos identificamos, pero dominamos aquello con lo que no nos identificamos.

El centro de identificación del sujeto siempre está situado en la pantalla superpuesta a aquella sobre la que se ha enfocado la atención. En el estado normal de la percepción, la atención se enfoca sobre la pantalla A y el sujeto se identifica con la pantalla B (la reacción emotiva). En el estado de consciencia la percepción se enfoca sobre la pantalla B y el sujeto se identifica con la pantalla C (sujeto perceptor) o bien la percepción se enfoca sobre la pantalla C y el sujeto se enfoca sobre la pantalla D (la escena completa).

A veces ese percibir desde fuera que constituye parte esencial de la consciencia, se convierte en un mecanismo de defensa que se activa ante un suceso intenso para mitigar o amortiguar el sufrimiento. Una especie de válvula de seguridad de la tensión que nunca debe sobrepasar el límite tras el cual se convierte en autodestrucción. Es importante lograr un distanciamiento emocional. Las reacciones emocionales son dinámicas y se asocian a huellas emocionales grabadas en la memoria, sin embargo, nuestra imagen del Yo ha de ser algo estático que no se vea afectada por ellas. Eso me permitirá no identificarme con las agresiones externas que pueda recibir. Finalmente, la disolución del pensamiento analítico pasando a un estado de consciencia (papel de observador) resulta importante para no retroalimentar el proceso neurótico.

Cómo para la rumiación

Por último, en el apéndice dirigido a los más neuróticos, te recomienda para cuando entras en una espiral de rumiaciones obsesivas la posibilidad de utilizar una técnica mántrica. Desplaza la carga obsesiva hacia un objeto o contenido neutro. Utiliza una palabra, generalmente bisílaba, y repítela durante el mayor tiempo posible verbal o mentalmente. También puede ser incluso más útil usar un mantra significativo escogiendo una o dos palabras que te evoquen tranquilidad. Hay que repetirlo hasta la extenuación para que se convierta en una especie de refugio mental. Hay una tensión excesiva, el cerebro está sobreexcitado y necesita pasar a otra actividad más neutra, pero de igual intensidad para que después pueda pasar a una situación de bajo consumo energético. No se puede hacer directamente.

Haz click aquí para leer las primeras paginas del libro

Mi valoración personal

Estas técnicas pueden ser útiles para abordar situaciones estresantes, pero en mi opinión no son en absoluto suficientes. Por un lado, veo cierta contradicción entre la atención plena y las técnicas de disociación. Por otro lado, las técnicas basadas en las posiciones perceptivas son más bien evitativas.

En mi caso desde muy joven he sido capaz de pasar a un estado de consciencia en el que me he sentido observador externo para amortiguar una realidad que pudiera dañarme. También he utilizado técnicas de relajación, meditación e incluso mántricas. Sin embargo, eso solo sirve para amortiguarlo, pero no para afrontarlo, es decir, no para vivir esa realidad asociada sin sentir dolor.

Para eso, creo que son necesarios cambios más profundos, incluyendo cambios de esquemas mentales y diferentes técnicas de afrontamiento.

Para profundizar mas sobre el eneagrama y los tipos de personalidad haz click aqui

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