Cuando el amor se convierte en miedo


La necesidad de contacto y conexión con otro ser humano, como ya hemos visto,  es una necesidad biológica básica. Además es una experiencia motivadora y necesaria. Sin una relación reciproca el bebe no se desarrolla para convertirse en persona, lo que es más, en muchos casos no crecen, es como si el niño no quisiera prosperar. Los resultados de la falta de contacto son devastadores tanto a nivel fisiológico como a nivel psicológico. Aunque el niño pueda sobrevivir físicamente, la falta de contacto humano le impedirá funcionar óptimamente. Cuando el niño no experimenta un contacto interpersonal sano, son incapaces de comportarse e interactuar de manera que se considere normal. Dañas sus sentido de si mismo y a su habilidad para relacionarse con los demás, es difícilmente reparable (a no ser que tenga una relación reparadora por un adulto amoroso o por un terapeuta experto) y no son capaces de desarrollar un concepto de si mismo adecuado.
Las relaciones que establecemos con nuestros padres y cuidadores primarios son fundamentales para un desarrollo sano. Cada des encuentro, cada falta de contacto, cada sensación de dolor por parte del adulto que nos tiene que cuidar, acompañado de la falta de una relación reparadora en caso de dolor emocional, van a ir dejando una profunda huella que nos va a condicionar de la manera en que percibimos la vida, a partir de ello.
Trauma es el resultado de un dolor físico o emocional, en el que nos sentimos vulnerables e incapaces para asimilarlo solos porque nos vemos indefensos y sin recursos, y no hay una persona que nos pueda acompañar y ayudar a procesarlo, con lo cual no hay una relación reparadora.

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