El ego y la enfermedad

En ocasiones es nuestro propio Ego el que nos lleva al desequilibrio. Cuando dejamos que dirija nuestra vida y nos impida ser lo que realmente debemos ser, muchos de nuestros deseos se bloquean, y esto termina por bloquear la parte física del cuerpo que sería necesaria para manifestar o realizar tales deseos.

El ego nunca debería dirigir nuestras vidas ya que es incapaz de identificar las necesidades profundas de una persona, es una identidad que ocupa la mente humana. Todo malestar, toda alteración te pide que te ames, cuando nos amamos dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida.

Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y emociones negativas, la culpabilidad, la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable, y los siete pecados capitales de Bach:

  1. El orgullo, que se debe a la falta de reconocimiento de la pequeñez humana y de la absoluta dependencia del alma
  2. La crueldad, que es la negación de la Unidad
  3. El odio, lo contrario del Amor, que conlleva pensamientos adversos a la Unidad
  4. El egoísmo, que antepone los interese personales a los intereses de la humanidad.
  5. La ignorancia, que es el fracaso del aprendizaje, la negación de la Verdad cuando se ofrece la oportunidad.
  6. La inestabilidad y la indecisión, que aparece cuando la personalidad se niega a dejarse gobernar por el Ser Superior.
  7. La codicia, que lleva al deseo de poder. Es una negación de la libertad y de la individualidad de todas las almas, la personalidad codiciosa desea gobernar, moldear y mandar.

Cada vez más llegan a consulta personas que sufren de algún síntoma físico pero los médicos no encuentran el origen. Eso es a lo que llamamos somatización de las emociones. Pero si escuchásemos más a nuestro cuerpo podríamos solucionarlo pues cualquier tipo de enfermedad que podamos sufrir nos puede dar la clave sobre lo que tenemos que corregir. Por ejemplo el orgullo que es arrogancia y rigidez de la mente, dará lugar a enfermedades que producen estados de rigidez y envaramiento del cuerpo.

El dolor es el resultado de la crueldad, en tanto que el paciente aprende con su sufrimiento personal a no infligirlo a los demás, desde un punto de vista físico o mental.

Las consecuencias del odio son la soledad, los enfados violentos e incontrolables, los tormentos mentales y la histeria.

El exceso de egoísmo produce enfermedades introspectivas: neurosis, neurastenia, etc, que privan a la vida de alegría.

La ignorancia y la falta de discernimiento traen dificultades propias de la vida cotidiana, si persiste la negación a ver la verdad aparecerá miopía, mala visión o audición defectuosa.

La inestabilidad y la indecisión de la mente lleva al cuerpo a la misma condición, generando desórdenes que afectan al movimiento y a la coordinación.

La codicia y el dominio de los demás generan esas enfermedades que hacen de quien las padece un esclavo de su propio cuerpo, con los deseos y ambiciones frenados por la enfermedad.

Así que ya lo sabes, quizás sea el momento de mirar dentro de ti para sanar tu aspecto físico.

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