El placer y la adicción

 

dopaminaEn los años 50, el neurofisiólogo James Olds realizó unos experimentos con ratas, en los que se les implantaba un electrodo en ciertos lugares del cerebro. Tras la implantación, cuando el animal estaba recuperado, se conectaba este electrodo a una palanca, de manera que cuando la rata pulsaba la palanca recibía una pequeña corriente eléctrica en el cerebro. Se observó que cuando el electrodo estaba colocado en determinados lugares, la rata pulsaba la palanca continuamente, hasta incluso dejaba de comer para seguir pulsándola. Entonces se pensó que la estimulación en estos lugares producía placer muy intenso, hoy en cambio se piensa que la estimulación no produce placer, sino que tiende a reforzar el comportamiento que se estaba produciendo en ese momento, y hace que se repita.

Estos centros nerviosos forman el llamado sistema de recompensa y el neurotransmisor fundamental en su funcionamiento es la dopamina. Este sistema sirve para modelar la conducta del animal de forma adecuada a su supervivencia. Supongamos que el animal encuentra algo que es beneficioso para él, como una porción de comida. Entonces se activa el sistema de recompensa cerebral y se libera dopamina en su cerebro, y eso hace que el animal tienda a repetir el comportamiento que estaba realizando en ese momento, y que es el que le ha llevado a encontrar alimento. Cuando se implanta un electrodo en esos centros nerviosos, cada vez que la rata pulsa la palanca se activan el sistema de recompensa por la estimulación eléctrica y se libera dopamina, y la rata tiende a repetir la conducta que realizaba en ese momento, que era pulsar la palanca, aunque en este caso no le ha producido nada útil.

Algunas sustancias son capaces de aumentar la actividad de la dopamina, de forma directa o indirecta. Entre estas sustancias potenciadoras de la dopamina están los derivados del opio, como la morfina o la heroína, las anfetaminas y la cocaína, los barbitúricos, el alcohol o la nicotina. Todas estas sustancias tienen en común que pueden producir adicción. Se supone que cuando el adicto consume alguna de estas sustancias se activa el sistema de recompensa, y se refuerza esa conducta de manera que tiende a repetir la toma de la droga, igual que la rata con los electrodos implantados tiende a seguir apretando la palanca. Esta teoría explica varios aspectos de la adicción, por ejemplo, aunque algunas drogas producen una sensación placentera, esa sensación suele disminuir con el tiempo, en cambio la necesidad de tomar la droga se hace cada vez más fuerte. A veces, esa necesidad resulta inexplicable para el propio adicto. Por otro lado, parece que se producen cambios permanentes en el cerebro, de forma que la tendencia a tomar la droga no desaparece del todo nunca. Por eso los adictos están toda su vida en peligro de recaer en la adicción, aunque lleven mucho tiempo sin tener contacto con la droga.

 
 
 

Compartir en Redes Sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on tumblr

TE INTERESA

[aweber listid=2960448 formid=696816658 formtype=webform]

COMPARTIR

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
X