tercero discordia

El tercero (en discordia) en una pareja

Los sistemas de dos personas son estables cuando están en calma,
pero cuando sube la ansiedad son difíciles de manejar. Si la tensión
de la pareja se incrementa más allá de un nivel, que varía en cada
individuo y depende del contexto, se pueden producir tres opciones:

  1. Conflicto.
  2. Distanciamiento, tanto físico como emocional (estar presente en una casa, pero no estar ahí).
  3. Incluir una tercera parte o persona. Una pareja inestable se puede estabilizar o desestabilizar porque se sume una tercera persona.

Un triángulo es una relación de tres personas o partes. Se da cuando la tensión entre dos se hace intolerable y se trae a una tercera parte o persona para aliviar el malestar. También se produce como mecanismo para ajustarse a la cantidad de intimidad que una persona puede manejar.

Cuando hablamos de parte es porque podemos incluir un hobby, una actividad, una adicción con la que se vincule una de las personas y no necesariamente una tercera persona.


Son interacciones complejas que tienen orígenes, dinámicas, experiencias y significados tanto personales (intrapsíquicos) como relacionales. Por ejemplo, la estabilidad de una pareja puede variar si se añade o se resta una tercera persona dependiendo de si la relación entre la pareja es estable o inestable. Estable no es sinónimo de sano, de igual manera inestable no es sinónimo de malsano.

Triángulos internos
Se pueden dar triángulos internos: una parte de mí que quiere algo,
otra parte de mí quiere otra cosa y otra observa esta dinámica.
Este triángulo se produce porque yo no estoy siendo sincero y honesto conmigo mismo, y puede ser porque:


a. Soy deshonesto con alguien respecto a mis sentimientos.
b. Puedo estar ocultando información, una parte de mí la
oculta, otra quiere desvelar el secreto.
c. Porque tengo un conflicto entre lo que quiero, deseo y
necesito.


Cuando me doy cuenta, puedo ayudarme a explorar lo que cada una de estas partes representa para mí. Cuando considero todos los aspectos, llego a descubrir partes de mi ser interior que me ayudarán a resolver este triángulo:


a. Mi consciencia de que estoy en un triángulo y mi responsabilidad y trabajo para resolverlo.

b. Mis proyecciones, qué parte de mis temas no resueltos he
proyectado en otros.


c. Mis compulsiones a la repetición o patrones repetitivos
que sigo actuando.


Puedo ser capaz de hacer la conexión entre mi conflicto actual y mi conflicto pasado de forma cognitiva y experiencial, y cuando lo hago puedo realizar el duelo (dejar salir el dolor) de las emociones que he acumulado de mi trauma no resuelto, lo que me ayudará a salirme de este triángulo, y en las que puedo haber incurrido para manejar este malestar.

Triángulos externos
Luego están los triángulos externos que tienen que ver con personas o partes. Se puede dar una pareja y el hobby de uno de la pareja que hace que éste maneje con el hobby cuanto quiere involucrarse con el otro. Por ejemplo en una pareja un miembro de la pareja juega mucho con el ordenador y esto le resta tiempo a la pareja. O cuando un miembro de la pareja tiene una relación con un amigo/amante que le hace pasar tiempo fuera de casa.

Estos triángulos pueden ser funcionales o disfuncionales.
Cuando son disfuncionales, su cometido es evitar la cercanía y la
intimidad en la relación, pero si aprendemos a manejar límites claros, podemos acercarnos y distanciarnos, involucrarnos o no involucrarnos para manejar la intimidad.

El concepto de triángulos existe en todas las familias y en todas las relaciones humanas. La única diferencia es el número, intensidad y composición de los mismos. Existen triángulos sanos en que hay tres relaciones bidireccionales, cada miembro funciona desde la autenticidad y la espontaneidad. Hay movimiento entre las tres personas, se puede dar cercanía e incluso intimidad entre cada uno de los tres pares.

En una familia sana el padre y la madre resuelven el conflicto entre ellos, aunque cada uno tenga que manejar el dolor emocional que lo acompaña. La madre puede solventar el conflicto con el hijo sin involucrar al padre, de igual manera que el padre puede solucionar cualquier conflicto con el hijo. Al hacerlo, le enseñan al hijo límites claros modelando su comportamiento e incluso mostrándole que tienen un conflicto y que lo están resolviendo.
No obstante, si se tienen dos padres heridos y disfuncionales, el hijo no se podrá proteger del daño y salir ileso. Al triangular al hijo, los padres invaden sus límites y perjudican a su auténtico yo.


Más tarde en su vida, cuando ya es adulto, puede sanar su herida
tomando responsabilidad de su propia recuperación dándose
cuenta de esta dinámica y trabajando con el dolor que le ha producido.

Si quieres profundizar más o solucionar alguna situación en tu relación, lee mi libro “El niño interior encuentra el amor” o bien pide una cita conmigo y lo trabajaremos personalmente.

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