¿Eres inteligente emocionalmente?

foto por RocíoCarlon

El propósito o el objetivo de hacer caso a la emoción es conseguir el equilibrio, porque cada emoción y sentimiento tiene una función importante a la que conviene que atendamos. Además cada emoción tiene su propio valor (positivo o negativo) y significado. Es necesario distinguir entre las diferentes emociones y ver lo que nos están indicando, unas nos estarán impulsando hacia la acción, otras nos conviene enfrentarlas, otras que hace falta expresarlas, y otras que hay que profundizar en ellas.

 Por ello es importante entender cual es la función de la emoción, cual es el lado positivo y el lado negativo de la emoción, que nos puede estar indicando y que podemos hacer para superarla.

 La llamada inteligencia emocional surgió como reacción a la creencia que había que controlar las emociones, que la razón tenía que ser capaz de hacerlas frente. Como contra reacción surgió la creencia que había que expresar todas las emociones, y finalmente se llego a integrar ambos extremos creando el aprendizaje en Inteligencia Emocional que habla de 5 competencias principales:

  1. El conocimiento de las propias emociones, el darse cuenta lo que uno está sintiendo ya que las personas que tienen un mayor conocimiento de sus emociones suelen dirigir mejor sus vidas porque tienen una valiosísimo información adicional a la meramente cognitiva.
  1. La capacidad de manejar las emociones, es decir la capacidad de regularlas, porque si las controlamos, es decir si intentamos bloquearlas y no expresarlas lo único que hacemos es intensificarlas. Aprenderemos a regularlas a continuación.
  1. La capacidad de motivarse a uno mismo. Las emociones están en la base de nuestras motivaciones, nos motivamos más fácilmente con lo que nos gusta y lo que es importante para nosotros (los valores) que con lo que nos disgusta y no valoramos. Muy relacionado con lo que nos gusta o es importante para nosotros está el como me hace sentir. También interviene aquí el poder post-poner la gratificación el planear objetivos en el tiempo sin obtener recompensas inmediatas
  1. El reconocimiento de las emociones ajenas: la empatía, el poder colocarnos en el lugar del otro y entender sus sentimientos y emociones para así facilitar la comunicación con el otro.
  1. La habilidad para relacionarnos, como continuación de ser capaces de entender las emociones y sentimientos del otro también seremos capaces de desarrollar las destrezas necesarias para tener relaciones interpersonales satisfactorias.

Según Salovey y Mayer existen varios estilos diferentes de cómo las personas tratan las emociones que se pueden manifestar a lo largo de un continuo:

 1. Las personas que se sienten atrapadas en sus emociones: son aquellas que se sienten desbordadas por sus emociones y que creen que las emociones son como entes con vida propia que te persiguen y que tu no puedes regular ni manejar. Son personas generalmente volubles y no muy conscientes de sus sentimientos y esa falta de perspectiva les hace sentirse abrumadas sintiendo que no pueden controlar su vida emocional.

2. La persona consciente de si misma: aquella que es capaz de sentir, regular y manejar adecuadamente sus sentimientos, emociones y estados de ánimo. Son personas con una claridad emocional que tienden a tener una visión positiva de la vida y que cuando se ven entrar en un estado de ánimo negativo son capaces de reaccionar y hacer lo necesario para salir de ello.

3. Las personas que aceptan resignadamente sus emociones: Son personas que aunque perciben con claridad lo que están sintiendo, también tienden a aceptar pasivamente sus estados de animo y por ello no suelen tratar de cambiarlas. Existen dos tipos de aceptadores los que están de buen humor y por ello poco motivados para cambiar sus estados de ánimo y los que son proclives a estados de ánimo negativos y los aceptan con resignación como aquellas personas deprimidas.

En los casos 1 y 3 se podría decir que se tiene la impresión que uno recibe las emociones (a veces utilizadas como sinónimo de pasiones) de forma pasiva. Esto te hace pensar que eres una victima de tus emociones ya que, a tu entender, te sientes bien o te sientes mal sin motivo aparente. Lo ideal es aprender que las emociones y los sentimientos pueden “regularse” y aprender de ellos para que nos facilite nuestra vida en todos los sentidos, para ello hay que aprender como funcionan, de que nos quieren informar y como podemos utilizarlas en nuestro beneficio.

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