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Focalizarse en lo positivo

Esta noche celebramos la Nochebuena. Aunque las luces de navidad llevan un mes brillando, ahora sí podemos decir que estamos en plena Navidad. Y a mi la Navidad me llena de amor y de alegría, por poder tener tiempo para compartir con los que quiero, con mi familia y con mis amigos.
También es un momento del año en que me propongo nuevas cosas. Entre ellas, esta que os propongo hoy: focalizar nuestra atención en las cosas positivas que pasan a nuestro alrededor, en vez de fijarnos en las cualidades negativas de los demás o los eventos que no nos gustan.
Cuando nuestra atención está puesta en lo malo que tienen los demás, en esas cualidades que no nos gustan y que rechazamos, tenemos que tomar conciencia de que eso lo hacemos desde nuestro ego, desde nuestro orgullo al sentirnos superiores y mejores a ellos porque “nosotros no somos así”. Pero el resultado final es negativo para nosotros, nos llenamos de energía negativa, de pensamiento críticos que pesan en nuestro ánimo.
Cuando somos capaces de apreciar las cualidades positivas de una persona, de una manera sincera, estamos atrayendo a la vez esas cualidades para nosotros mismos. A veces es difícil encontrarlas cuando la persona nos irrita, pero todos y cada uno de nosotros tiene cosas bonitas dentro. Cuando alguien se comporta de una manera que no nos gusta, probemos en vez de criticarlo, entenderlo, comprenderlo, escucharlo con compasión e intentando dar la vuelta a esas cosas que para nosotros son negativas, en algo positivo.
Demos a los demás otras oportunidades, busquemos otras formas de hacer las cosas. Decir a alguien las cosas que no hace bien, pocas veces da resultado. Normalmente las personas se sienten atacadas y se mantienen en su postura. En vez de eso, ¿por qué no probamos a destacar cuando SÍ hacen las cosas bien? Por ejemplo, en vez de culpar  a alguien porque va a su bola y es un egoísta, ¿por qué no destacar cuando piensa en los demás? Es una forma mucho más positiva para reforzar a cualquier persona.
Esto lo vemos clarísimo con los niños, el refuerzo positivo siempre, siempre funciona mejor. En vez de regañarle porque no se está sentado sin moverse cuando come, alabemos cuando come bien, sin que se le salga la comida del plato y cogiendo bien los tenedores. Entonces el niño se siente orgulloso, se siente bien por estar consiguiéndolo y se esfuerza más. Y ¿nosotros? ¿cómo nos sentimos? Mejor porque estamos expresándonos en positivo.
 
Os deseo que paseis una feliz noche.
 

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