Haciendo balance de nuestra vida

Cuando llegamos a los 60 y pico, nos enfrentamos a la jubilacion, a tener mas tiempo libre y es un momento de crisis importante porque nos vuelve a conectar con sentirnos vulnerables, nos podemos sentir  inútiles,  viejos e inservibles. Con mucho tiempo por delante tendremos muchas ocasiones para volver a repetir antiguos patrones y volvemos a pasar por todos los ciclos de nuestra niñez. Volvemos a nuestra más tierna infancia pero con una pila de años, queramos o no, la vida nos ha vuelto a colocar al principio para que de una vez por todas, nos enteremos que tenemos que hacer el trabajo de nuestro Niño Interior, si o si. Puede que nos sigamos queriendo resistir, y hagamos todo lo posible para no darnos cuenta, pero la vida es muy sabia y si hemos tenido hijos es probable que tengamos nietos, así que ¿Quién nos va a hacer de espejo? Los nietos. Si tenemos nietos, y sino también nos los podemos buscar. Podemos cuidar los niños de alguien aunque sólo sea para observarlos, observar cómo están llenos de vida, de alegría de ilusión, de curiosidad de espontaneidad, de ganas de vivir. Sí, observando a los niños podemos conectar con nuestro Niño Interior y dejarnos sentir esa mezcla de emociones agridulces. El dolor que todavía tenemos que liberar para poder sanarnos y los sentimientos que están directamente asociados al corazón, el amor, la compasión, la comprensión, la consideración, que nos conectan de nuevo con nuestro autentico ser.
 
Para ello tenemos que hacer balance. Mirando nuestra vida con perspectiva tal vez seamos capaces de ver que cada problema, cada crisis, fue un momento de oportunidad para cambiar y crecer. Si nos vamos fijando en cada crisis y como la resolvimos, podremos encontrar patrones que se repiten una y otra vez. Puede que parezca que son completamente diferentes y en realidad lo que pasa es que funcionamos como los péndulos. En una crisis funcionamos en un extremo del péndulo y cuando tenemos otra parecida lo intentamos en el otro lado, que en realidad es la misma energía pero en polos opuestos. Esto ocurre con las parejas que nos relacionamos una puede ser muy extrovertida, simpática, que necesita ser el centro y la siguiente normalmente será más introvertida, menos simpática y que nos dedique toda su atención.
También nos daremos cuenta que sólo hemos cambiado nuestros patrones, o formas de hacer las cosas a raíz de las crisis que hemos tenido en nuestra vida, sobre todo cuanto más intensas. Así pues con perspectiva nos daremos cuenta que las crisis fueron oportunidades para que pudiéramos desarrollar nuevos recursos y nuevas formas de afrontar la vida. Nos daremos cuenta de que hemos tenido pérdidas afectivas, que en su momento pensamos que nunca íbamos a superar, y que al final si superamos. Superamos nuestras crisis cuando quisimos superarlas, ni un minuto antes, ni un minuto después.
En estas reflexiones veremos que a lo largo de la vida van cambiando nuestros valores empezamos valorando tener una pareja con quien compartir, con quien sentirnos importantes, con quien sentirnos queridos. Luego o simultáneamente, ponemos nuestra atención en adquirir cosas materiales que nos hagan sentirnos importantes y sentirnos valiosos. Más tarde, si tenemos hijos queremos que nuestros hijos sean nuestro reflejo, que sean únicos, especiales, todo lo que nosotros no pudimos ser para sentirnos especiales. Hacemos todo lo posible para sentirnos competentes en lo que hacemos y como lo hacemos, pero nos damos cuenta de que no podemos hacer las cosas solos que necesitamos el apoyo de nuestros amigos y familia. Cuando llegamos a la crisis de la mediana edad nos cuestionamos definitivamente todos nuestros valores, muchas veces ponemos nuestras vidas al revés, cambiamos de carrera, de trabajo, de pareja, de cabeza. Puede que incluso perdamos la cabeza, para finalmente, ojala podamos reflexionar sobre todo lo anterior y le demos un nuevo giro a la última parte de nuestra existencia. Este es el momento de saborear, disfrutar, explorar una nueva forma de ver la vida, una nueva forma de pensar, una nueva forma de ser nosotros mismos, una nueva forma de entender la vida.
 
Porque si nos damos cuenta, la vida nos ha vuelto a colocar al principio de nuestra etapa evolutiva, solo que con muchos años más. Nos pide que volvamos a reflexionar sobre las etapas y las cualidades que se supone tendríamos que haber desarrollado a lo largo de las etapas del desarrollo para que podamos integrar sus enseñanzas. Nos hace reflexionar sobre si nos hemos encontrado con nosotros mismos con nuestro autentico ser con nuestro ser interior con nuestra sabiduría interna.

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