¿Cómo puede ser mi hermano?

  Nunca os habéis planteado… ¿cómo me han podido salir dos hijos tan distintos? o ¿Alguna vez habéis mirado a vuestro hermano y pensado ¿cómo puede ser mi hermano? Yo sí… cada vez que miro a mi hermano mayor… hemos tenido la misma educación, el mismo ambiente, los mismos padres… y sin embargo no podemos ser más diferentes. ¿A qué se debe eso? ¿Es por genética? No… los estudios dicen que la genética aunque influye tiene menos importancia que la educación. Bien, entonces… ¿es por educación? No, hemos tenido la misma. ¿Entonces?
El orden que ocupamos en los hermanos ¡Bingo!
Hace unos 10 años la Universidad de Oslo hizo una interesantísima investigación sobre cómo el lugar que ocupabas entre los hermanos tenía asociado un determinado rol y eso estaba relacionado con desarrollar una determinada manera de ser o de estar en la vida.
El mayor

• A la vista de sus hermanos, es el privilegiado y se da el lujo de mandar a los más chicos.
• Por lo general llevan el nombre de uno de sus padres y viven una comparación constante con quien más se parecen.
• Los padres están aprendiendo todo por primera vez y a veces con mucha angustia que transmiten al niño.
• Carga las expectativas más altas de la familia y tiene miedo a no cumplir lo que esperan de él.
• Asume el cuidado de sus hermanos menores por iniciativa propia o por imposición.
• Con los años suele ser obediente, responsable y atento, pero poco espontáneo y expresivo en sus sentimientos.
• Se asocia a altos niveles de rendimiento académico y laboral.
• Basa su seguridad en el éxito intelectual.
• Como adultos, los hijos primogénitos cuidan mucho a los demás y son padres responsables.
• Un hijo mayor que tiene una diferencia de más de siete años con sus demás hermanos tiene rasgos similares a los de un hijo único.El hermano sándwich
• Carece del protagonismo que tuvo el hermano mayor.
• Busca estrategias para llamar la atención. Si se aprovecha este potencial y se le conduce adecuadamente, puede convertirse en una persona bastante equilibrada, ya que lo educan padres más relajados, por lo que crece con mayor libertad.
• Cuando nace el mediano, ya el mayor sentó un precedente. Esta circunstancia determina de antemano al llamado “sándwich” porque su motivación es la de ser diferente, de destacar mediante otras aptitudes. Por ejemplo, si el mayor demuestra aptitudes científicas, el segundo tratará de desarrollar su capacidad artística y viceversa.
• El mediano constituye una amenaza para el mayor y a veces sufre constantes agresiones del primogénito. El segundo se siente en desventaja de tamaño, fuerza y conocimiento, esto lo frustra constantemente pero también lo lleva a desarrollar recursos para defenderse y mayor ingenio para resolver situaciones de conflicto.
• En la adolescencia suele ser rebelde, creativo, innovador y altruista.
• La diferencia de sexo entre el mayor y el mediano es un atenuante, mientras que la rivalidad se acentúa si los hermanos son del mismo sexo.
El menor

• Con frecuencia, para cuando llegar el hermano menor, los padres ya están cansados de imponer normas y son más tolerantes, así que no le exigen tanto como a sus otros hijos.
• Sus padres están más experimentados y con menos ansiedades.
• Por lo general, el menor se convierte en el consentido de la familia.
• La experiencia de sus hermanos lo estimula: le hablan, juega con ellos, lo ayudan a caminar, por lo que suelen ser más sociables, simpáticos y seguros de sí mismos.
• No sufre celos con los hermanos más grandes y los mayores tampoco rivalizan con el menor porque ya han tenido oportunidad de asumir su rol, por el contrario lo protegen.
• Puede ser precoz porque recibe muchos estímulos e información.
• Con una disciplina demasiado relajada, se reduce su capacidad de reacción ante conflictos futuros y tiende a ser muy poco tolerante a la frustración.
• La falta de exigencia puede llevarlo a que todo lo espere fácilmente y se sienta desmotivados para luchar por lo que quiere.
El hijo único
• Tiene fama de ser mimado, egoísta y caprichoso, pero habitualmente es muy maduro e inteligente y puede beneficiarse de su situación con la ayuda de una educación apropiada.
• Al no experimentar las peleas típicas de hermanos por ganarse la atención de los padres, el hijo único puede tener más dificultad para madurar en algunos aspectos.
• A veces le falta convivir con otros niños y puede tener dificultades para relacionarse con los demás, sobre todo cuando ingresa a la escuela.
• No sufre la crisis de “destronamiento”.
• Suele estar más inclinado hacia la parte intelectual y la parte deportiva no está muy presente, con tendencia a ser más egoísta.
• Conviene valorar sus logros pero evitar sobreprotegerlo, así como no halagarlo en forma desmedida y fomentar el contacto con otros niños de su edad para que aprenda a compartir, a perder, a expresar su agresividad, a pelear y a tomar en cuenta los sentimientos de los demás.

 

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