La ciencia del corazon

Nuestro corazón tiene un rol extraordinario en nuestras vidas, mucho más allá de lo que conocemos comúnmente. Nuestro corazón emite ondas electromagnéticas que cambian
según nuestras emociones.
El campo electromagnético humano se extiende más de un metro del cuerpo físico. Las emociones positivas, como el agradecimiento, la compasión o empatía, la comprensión
influyen este campo y producen beneficios para nuestro organismo. Estos beneficios incluso afectan a nuestro sistema inmune. Las emociones negativas, o emociones de supervivencia:
miedo, enfado y tristeza que en exceso resultan nocivas para nuestro organismo pueden alterar este campo en negativo mientras que las positivas lo potencian.
Nuestro corazón marca el primer pulso de vida y es lo primero que se desarrolla mucho antes de que se desarrolle el cerebro. Las ondas cerebrales de la madre se pueden sincronizar con el latido del corazón de su hijo. El corazón envía más información al cerebro que a la inversa. Las emociones positivas ayudan al cerebro con la creatividad y solución de problemas innovadores y por lo tanto incrementan la habilidad del cerebro de tomar decisiones acertadas.
Intuitivamente sabemos que el corazón es el centro del amor y empatía y los estudios recientes están demostrando que es cierto. La empatía se manifiesta en el campo electromagnético que se genera en el corazón en cantidades superiores a cualquier otro lugar el cuerpo. El corazón genera 50,000 femto-teslas (una medida del campo electromagnético) frente a los 10,000 del cerebro. A través de este campo el sistema nervioso de la persona sintoniza y responde a los campos magnéticos producidos por los corazones de otras personas.
Ciencia del corazón

Nuestro corazón genera un campo eléctrico y magnético que se está estudiando en profundidad en el Instituto de Heart Math de Estados Unidos. El campo electromagnético del corazón se extiende indefinidamente en el espacio, aunque su fuerza disminuya con la distancia.
El corazón genera una serie continua de pulsos en los cuales el intervalo entre cada latido tiene una variación que tiene una influencia en el cerebro y en todo el organismo. Se llama la variabilidad del ritmo cardiaco o coherencia cardiaca.
El parámetro más importante de estas alteraciones de funcionamiento es la variabilidad de la frecuencia o ritmo cardíaco como expresión de la capacidad reguladora. Es la capacidad de
ajustarse y acomodarse a los cambios que están teniendo lugar en el organismo para que intervengan de forma óptima.
Estudios del Instituto Heart Math de Estados Unidos han demostrado que la información se codifica en el sistema nervioso en los intervalos entre las actividades o los patrones de
actividad eléctrica. Además se ha comprobado que las pulsaciones de una hormona coinciden con el ritmo del corazón lo que significa que comparten información en el intervalo entre latidos y presión electromagnética producida por el corazón, en otras palabras están en resonancia.
Emociones negativas como el enfado, la frustración, y ansiedad alteran el ritmo del corazón, mientras que emociones positivas como el aprecio, amor, compasión producen patrones
coherentes y funcionales. Los sentimientos a lo largo del cuerpo producen cambios químicos dentro de todo el sistema.
La medicina china sabía que un hombre moría cuando el corazón perdía su capacidad reguladora. La regulación es el requisito fundamental para gozar de salud y bienestar. Después de un infarto cardíaco o un ataque de apoplejía y en las enfermedades crónicas, la regulación vegetativa está limitada o bloqueada. El corazón puede actuar como un sincronizador de todos los órganos del organismo.

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