La delgada línea entre desear y permitir

La Ciencia de la Creación Deliberada es una Ley con un delicado equilibrio, tiene dos partes: una es el pensamiento de lo que deseas; la otra, la expectativa o creencia —o la permisión de tu experiencia—de lo que estás creando a través de tu pensamiento.
Por lo tanto, si dices «Quiero un coche rojo nuevo», a través de tu pensamiento, literalmente, has empezado a crear el coche rojo nuevo. Ahora, cuanta más atención le prestes a ese pensamiento y cuanto más puedas imaginarte el coche rojo en tu experiencia, más entusiasmado estarás. Cuanto más entusiasmo sientas o más positiva sea la emoción cuando piensas en el coche, más rápido se manifestará en tu vida. Cuando lo hayas creado a través de tu pensamiento y cuando sientas la fuerte emoción positiva al pensar en el coche, éste se apresurará a entrar en tu vida. Ha sido creado, ahora existe, y para disfrutarlo en tu experiencia, tienes que permitirlo. Y eso lo haces esperándolo, creyendo en ello y dejando que sea. Cuando dudas de tu capacidad para obtener ese coche rojo nuevo, reprimes tu creación. Si dices «Quiero un coche rojo nuevo», puedes empezar la creación, pero si luego añades «Pero es demasiado caro», te alejas de la misma. En otras palabras, has hecho la primera parte con tu deseo, pero luego has obstaculizado la creación de lo que querías al no creer, al no esperar y al no permitir, pues para que tus creaciones se manifiesten físicamente, son necesarias ambas partes del proceso.
El mero hecho de hablar del objeto de tu creación no significa que lo estés permitiendo.
Cuando piensas en tu coche rojo nuevo y estás alegre, lo estás permitiendo, pero cuando piensas en el coche rojo desde la preocupación de no poder conseguirlo (o la frustración de que todavía no lo has conseguido), en realidad, te estás enfocando en la ausencia del mismo y no dejas que se manifieste.
A veces, en las primeras fases de la creación de algo que deseas, estás a punto de recibirlo porque sientes mucho entusiasmo y lo esperas positivamente, pero luego expresas otro deseo, que empieza a decirte todas las razones por las que no puedes o no deberías conseguirlo. Al enfocar tu atención en la ausencia de tu deseo, estás alejando de ti lo que querías.

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