La enfermedad trae un mensaje de cambio

terapias energeticasTodo en la vida es energía y nosotros, como todas las cosas en el universo, poseemos un cuerpo energético y por tanto, un terapeuta energético tiene que dominar el sistema energético al igual que un medico tiene que dominar la anatomía, fisiología y bioquímica del organismo.
 
Casi la totalidad de las terapias energéticas tienen su fundamento en una de las dos corrientes orientales más importantes: la Medicina Tradicional China o la medicina Hindú o su variante más conocida: la medicina Ayurvédica.
 
Nuestra medicina occidental data aprox de hace 250 años y siempre ha mirado con recelo a las medicinas orientales por considerarlas sin fundamento científico. Pero en los últimos años, la medicina alopática esta mirando a las terapias energéticas y de alguna forma está dando valor “científico” a lo que los hindúes y chinos llevan practicando hace miles de años y vemos con optimismo, como poco a poco, la brecha entre las dos corrientes, la medicina alopática y la medicina energética se va estrechando y pueden llegar a convivir en armonía de forma complementaria una con la otra.
 
El sistema tradicional hindú habla de 7 centros energéticos o chakras cuyo funcionamiento pudiese asemejarse a unas centrales energéticas que distribuyen energía a todo el organismo. El cuerpo atrae la energía de la luz a su interior y actúa como un prisma dividiendo la luz en 7 rayos de energía de color, que se almacena en los 7 chakras para posteriormente distribuirla a través de unos canales energéticos llamados nadis en hindú o meridianos según la medicina tradicional para suministrar fuerza vital al cuerpo.
 
El aura se compone de energía electromagnética que emana nuestro cuerpo físico, nuestros chakras y nuestros meridianos y cada uno de ellos juega un papel importantísimo en nuestro bienestar ya que regulando la energía que fluye a través de nuestro sistema energético nos mantenemos en armonía tanto a nivel físico, emocional, mental como espiritual.
 
Existe una gran diversidad de técnicas y herramientas todas ellas encaminadas a restablecer el flujo en nuestro sistema energético las cuales pueden aprenderse y practicarse con facilidad por la mayoría de las personas.
 
Estas terapias energéticas son tanto para nosotros como para aplicárselas a los demás. Todos tenemos capacidad de generar cambios en nuestras energías físicas y sutiles y facilitar este proceso en los demás. Es algo innato. Lo que tenemos que hacer es aprender las técnicas que nos permitan despertar y canalizar esta capacidad.
 
Recuerda que la sanación siempre llega desde el interior. Es la persona la que se sana a sí misma. Podemos ser un catalizador, un ayudante para recargar el sistema de la propia persona, pero la sanación debe venir del interior.
 
La esencia humana es algo maravilloso. Su capacidad de rejuvenecerse y regenerarse está limitada tan sólo por nuestra conciencia. La cantidad de energía curativa de la que podemos disponer es proporcional a nuestra capacidad de dar amor y respeto día a día a nosotros mismos y a los demás.
 
Antes de comenzar a sanar a otra persona, debemos saber lo que vamos hacer. Comprender el proceso. Comprender las causas psicosomáticas de la enfermedad física,  explicarle a la persona cómo opera nuestro sistema energético y acordar el tipo de sesión que vamos a realizar con la persona a la que pretendemos ayudar. No imponemos nuestro criterio.
 
Cualquiera puede sanar. Cualquiera puede aprender a administrar energías que aceleren y faciliten el proceso de sanación. Y esto se puede hacer física, emocional, mental y espiritualmente.
 
Aunque es cierto que, cuando trabajamos para sanar a otro, nosotros somos sanados al mismo tiempo, el operar con otra persona mientras nos encontramos agotados o enfermos puede generar bloqueos e impedir la receptividad de la energía  de sanación ya que la energía asume la frecuencia de los pensamientos y emociones del terapeuta. Por ello no es conveniente que el terapeuta energético realice sesiones de sanación sobre otra persona si no se encuentra bien.
 
Existen muchas terapias energéticas, métodos de sanación y tratamientos y cada persona con la que hables te dará una opinión diferente sobre cuál es la mejor pero como cada uno de nosotros tiene un sistema único de energía, nuestra “huella energética” personal, la “mejor” terapia es la que funciona contigo o con tu cliente.
En la parte superior de los pórticos de los antiguos templos de misterio, los centros de aprendizaje, sanación y espiritualidad más elevados, no había más que cuatro palabras: Conócete a ti mismo
 
Parte de nuestra responsabilidad como seres humanos consiste en encontrar qué método o combinación de métodos funcionan mejor para nosotros y para las personas que tratamos. Esto implica tiempo y estudio, algo que mucha gente no está dispuesta hacer en la sociedad actual.
 
Es sorprendente ver cómo la mayoría de la gente ignora todo lo relativo a sus cuerpos, sus órganos y sus funciones, dado que existe una clara tendencia a delegar la responsabilidad y el conocimiento de nuestros cuerpos a otras personas.
 
La enfermedad es un reflejo de desarmonía de los niveles energéticos y trae con ella un mensaje de necesidad de cambio. Si estos desequilibrios no se corrigen en los niveles energéticos, acabaran manifestándose como enfermedades en el físico, por eso mantener la energía en armonía es la mejor medicina preventiva que uno puede realizar ya que los desequilibrios pueden disolverse antes de que lleguen al físico.
El 15 de octubre comienza en el Instituto de Terapias Energéticas una formación en estas terapias, puedes consultarlo aquí: http://institutoterapiasenergeticas.com/producto/terapias-energeticas

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