La musicoterapia

psico positivaThayer Gaston, el primer profesor de musicoterapia en una Universidad (la de Kansas), la definía así en 1.950: “Música es la ciencia o el arte de reunir o ejecutar combinaciones inteligibles de tonos en forma organizada y estructurada con una gama de infinita variedad de expresión, dependiendo de la relación de sus diversos factores componentes (ritmo, melodía, volumen y cualidad tonal). Terapia tiene que ver en cómo puede ser utilizada la música para provocar cambios en las personas que la escuchan o la ejecutan”.
En esta definición, las dos ideas centrales que conviene retener son “la utilización de la música” y el “provocar cambios en las personas”.
Pero la Musicoterapia es más. Para la National Association for Music Therapy es “el uso de la música en la consecución de objetivos terapéuticos: la restauración, el mantenimiento y el acrecentamiento de la salud tanto física como mental. Es también la aplicación científica de la música dirigida por el terapeuta para provocar cambios en el comportamiento. Dichos cambios facilitan a la persona el tratamiento que debe recibir a fin de que pueda comprenderse mejor a sí misma y a su mundo para poder ajustarse mejor y más adecuadamente a la sociedad”.
La musicoterapia puede definirse también como la aplicación científica del arte de la música y la danza con finalidad terapéutica al servicio de la salud tanto física como mental y psíquica del ser humano, a través de la acción del musicoterapeuta.
Al decir arte de la música nos referimos al hecho de que sólo la música que sea arte puede ayudar realmente al ser humano debido a su significado profundo. Este significado profundo se lo da no el contenido intelectual, sino el emocional; lo que realmente cura o ayuda es la emoción que sugiere o puede sugerir la obra de arte. En este sentido, una obra realizada por una computadora, por perfecta que sea, nunca podrá ser arte, ni por tanto terapéutica.
Al hablar de obra de arte se toma aquí en un sentido muy amplio: no se limita a las obras de los grandes maestros, sino a toda pieza musical (clásica, folklórica, popular) actual o del pasado, capaz de generar emoción, ya que si es capaz de generar emoción puede tener valor terapéutico para aquella persona concreta que lo percibe con tal contenido.
 
La escucha de la música tiene una doble dirección:
1.- Hacia la audición de una obra musical donde el compositor va a transportarnos por diferentes situaciones sentimentales.
2.- Hacia la escucha consciente de nuestras sensaciones y emociones que nos despierta la audición.
 
La gran aventura de la audición o escucha consciente comienza cuando nos damos cuenta de la interrelación que se da entre la obra musical y nuestra propia historia personal. Cada uno de nosotros respondemos de forma individual ante las distintas evocaciones del mundo de las emociones. Por eso la audición de una pieza concreta no puede considerarse una receta inamovible para curar un mal determinado.

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