La psicología humanista: la nueva tendencia

¿Cuando aparece la Psicología Humanista?

En las décadas de los cincuenta y los sesenta, aparece en Estados Unidos, este movimiento psicológico, que empieza proponiéndose como la “Tercera Fuerza”, junto al Psicoanálisis y al Conductismo.

Esta llamada “tercera fuerza”, que no sólo se interesa por lo que la persona es en el presente, sino por lo que pueda llegar a ser en el curso de su autorrealización, nace en un momento en el que muchos individuos de franjas importantes de la población se cuestionaban valores tradicionales como el éxito a toda costa, la dominación de unos países sobre otros, incluso por la guerra y la lucha económica, contaminando el ambiente y destruyendo el equilibrio ecológico del planeta. Surge así, como una respuesta filosófico-científica ante una época de crisis social, cultural e ideológica, y pronto se constituye en un movimiento filosófico y socio-cultural, más que en una estricta escuela científica.

 Un grupo de psicólogos–psicoterapeutas y psiquiatras fueron percatándose –a través de artículos, conferencias y comunicaciones en congresos de colegas vinculados a diferentes paradigmas y escuelas de Psicoterapia– de sus coincidencias en unas mismas inquietudes y propuestas. Los autores de estos escritos o conferencias se encontraban vinculados a psicoterapias de orientación fenomenológica o existencial, o eran teóricos de la personalidad, o procedían del colectivo neopsicoanalista, o incluso del conductismo, o eran teóricos de la ciencia como el destacado biólogo Ludwig von Bertalanffy, creador de la Teoría General de los Sistemas (1968). A pesar de la diversidad de sus posiciones teóricas o de sus metodologías psicoterapéuticas, se manifestaban en ellos importantes coincidencias por su actitud de distanciamiento o claro rechazo respecto a postulados compartidos –unos u otros– por mayoría de los vinculados entonces a los dos paradigmas con más poder: el conductista y el psicoanalítico. Fueron este grupo de psicólogos-psicoterapeutas y psiquiatras los que dieron lugar poco después al origen del denominado “Movimiento de la Psicología Humanista”.

 Mientras que la Terapia Conductista y el Psicoanálisis, en sus variadas formas, se fundan desde un edificio teórico relativamente homogéneo, y con un solo autor, John Watson el primero y Sigmund Freud el segundo…

La Psicología Humanista y sus terapias tienen varios fundadores (ya citados), heterogeneidad teórica, homogeneidad en su paradigma científico, metodologías congruentes entre sí que permite su confluencia y facilita la búsqueda de un modelo integrativo.

Los Psicólogos Humanistas se sitúan frente al Psicoanálisis freudiano estimando que:

  • Es Irracionalista y Determinista.
  • Subvalora el papel de la conciencia en la comprensión de la conducta.
  • El ser humano aparece sometido a oscuras motivaciones inconscientes.
  • La fuente de esa imagen viene fundamentalmente del estudio de personas aquejadas de problemas neuróticos y psicóticos.

 

En cuanto al Conductismo, la Psicología Humanista le critica:

  • Su estrechez de miras.
  • Su artificialidad.
  • Su incapacidad para ofrecer una comprensión profunda de la naturaleza humana.
  • Y rechaza la imagen de un organismo robotizado, que responde mecánicamente a los estímulos que se le presentan.

Bugental, por su parte, definirá los postulados de la AAHP (Asociación Americana de Psicología Humanista):

1. El hombre como hombre sobrepasa la suma de sus partes: el hombre debe ser considerado como algo más que un producto de la adición

de varias partes y funciones.

2. El hombre lleva a cabo su existencia en un contexto humano: su naturaleza se expresa en su relación con otros seres humanos.

3. La consciencia forma parte esencial de su ser.

4. El hombre tiene capacidad de elección: la conciencia le saca de ser mero espectador, y le convierte en responsable de sus experiencias.

5. El hombre es intencional: la intencionalidad es la base sobre la cual construye su identidad.

Actitudes del psicólogo Humanista:

a) Considerar al cliente como una personalidad singular e irrepetible.

b) Confianza en las capacidades psíquicas del cliente para un comportamiento creativo en el proceso terapéutico.

c) Ser consciente de los límites de todo modelo psicoterapéutico.

d) Conciencia de las propias limitaciones psíquicas (del terapeuta) y de la necesidad de cuidado de sí mismo.

e) Evitación de la actitud de Salvador (en el sentido en que Berne acuñó este término).

f) Actitud no favorecedora del establecimiento de una neurosis de transferencia entre terapeuta y cliente.

g) Apertura o receptividad respecto a cualquiera de las dimensiones de la conducta del cliente, y a las vivencias emocionales y cognitivo-intuitivas de la creatividad del terapeuta.

h) Comprensión empática.

i) Resonancia de la experiencia del cliente en el terapeuta, que, sin confundirse con él, deja que se amplifique en su propia persona desde todos los niveles -dimensión corporal y emocional incluidas- para profundizar en las dos actitudes anteriores.

j) Consideración positiva incondicional o calidez no posesiva.

k) La congruencia o autenticidad.

Modelos de psicoterapia humanista:

  • Logoterapia (Viktor Frankl)
  • La Psicología de la Motivación (Abraham Maslow)
  • Psicosíntesis (Roberto Assagioli)
  • Psicoterapia Centrada En La Persona (Carl Rogers)
  • Análisis Transaccional (Eric Berne)
  • Psicoterapia Gestáltica (Fritz Perls)
  • Bioenergética (Alexander Lowen)
  • Biosíntesis (Boadella)
  • Psicodrama (Jacob Moreno)

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