Las relaciones de pareja desde la consciencia

parejaMuchas personas se sienten solas. Algunas viven solas, otras en pareja, porque estar físicamente con una persona no garantiza esa sensación de estar acompañado. Es más, muchos encuentran que la soledad, estando con alguien, es bastante más dura de llevar que la soledad física.
La soledad tiene que ser nuestra amiga antes de poder establecer una relación saludable. Cuando entramos en una relación tratando de aliviar la sensación de soledad estamos entrando en una cárcel. Y la llamó cárcel no porque sea horrendo lo que encontramos dentro, que es muy probable que lo acabe siendo cuando nos lanzamos a la primera persona que se pone a tiro, sino más bien lo llamo cárcel porque después, a la puerta de ese espacio que es la relación, queda instalado un fantasma como carcelero, que es el miedo a la soledad, el cual no nos dejará salir, a no ser que lo de dentro sea un verdadero infierno. Y así, por ese miedo, puede que lleguemos a tolerar lo intolerable.
Para hacerte amigo de tu soledad conviene desarrollar actividades que disfrutes solo, y conviene mantener diálogos contigo sobre ti mismo. Es importante que te conozcas y que te aprecies para que puedas pasártelo bien en tu compañía. Un buen auto-concepto se puede cultivar cuando uno se da permiso para cometer errores.
Muchos, cuando vivimos solos, sin pareja, sentimos un movimiento emocional que brota de un espacio vacío en el entorno interior en el que habitamos. Se ha hablado bastante sobre cómo llenar ese espacio, no con la presencia de una persona amada, sino con uno mismo, aprendiendo a amarnos y a desear nuestra propia compañía. Pero para muchas personas que sienten la falta de la intimidad emocional y física, el problema se puede convertir en una preocupación frecuente y contraproducente, ya que sin el apremio que pueda suponer el dolor de la soledad es más fácil poder esperar para encontrar una persona con la que tener esa intimidad deseada, una persona con la que en verdad la intimidad sea posible.
Cuando aprendemos cómo establecer conversaciones con personas extrañas y como proponer una aproximación para conocer a alguien mejor, de forma elegante y sin crear situaciones incomodas, entonces tenemos una herramienta eficaz para salirnos cuando queramos de nuestra soledad. Así, ésta no es algo que la vida nos impone sino que estaremos solos por elección propia o por un periodo corto de tiempo.
Para liberarnos de la sensación de soledad necesitamos establecer relaciones afectivas donde exista una verdadera intimidad emocional y necesitamos que éstas sean armoniosas. Para que las relaciones no se conviertan en una cárcel cada componente ha de tener la libertad para ser quién es, y estar en la relación no por compromisos adquiridos, ni por miedo a estar solos sino porque ésta proporciona el apoyo de un compañero de equipo que nos conoce, nos acompaña, y potencia nuestra vida. Esto solo se consigue cuando la relación se enfoca desde la cooperación y no desde la competencia.
Para llevar la paz a las relaciones es necesario que primero se aprenda a gestionar cada uno sus emociones y encontrar su origen. Negarlas o reprimirlas nos produce un  desasosiego que afecta nuestra relación, nuestra felicidad, nuestra salud y nuestra vida, por eso es importante aprender a tramitarlas. Cada persona es responsable de sus propias emociones y nunca se puede hacer responsable de las emociones de otro. Es imposible hacer que alguien sea feliz cuando esa persona no quiere serlo, por lo tanto cada uno ha de hacerse cargo de aportar su felicidad a la unión.

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