Límites a niños de 6 a 8 años

La “pausa obligada” y enunciar las consecuencias de la mala conducta también son técnicas disciplinarias eficaces para este grupo de edad.

De nuevo, la consistencia y la coherencia son cruciales. Cumpla su palabra a la hora de impartir disciplina o, si no, se arriesgará a perder su autoridad. Su hijo debe saber que usted hace lo que dice. Esto no significa que no pueda concederle segundas oportunidades o permitirle cierto margen de error, pero, por lo general, debería ser consecuente y cumplir su palabra.

Asegúrese de no amenazar a su hijo con castigos imposibles o poco realistas cuando esté muy enfadado (“¡Vuelve a dar un portazo y nunca más verás la televisión!”), puesto que, si no cumple sus amenazas, su palabra perderá valor. Si, mientras se dirigen a la playa en coche, amenaza a sus hijos con dar media vuelta y volver a casa si no dejan de pelearse, haga exactamente lo que ha dicho. El día de playa perdido es mucho menos importante que la credibilidad que usted ganará ante sus hijos.

Los grandes castigos pueden quitarle autoridad como padre. Si castiga a su hijo a no salir de casa todas las tardes durante un mes entero, lo más probable es que el niño no se sienta motivado a portarse mejor porque cree que ya está todo perdido.

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