Nadie nos enseñó a ser padres

No le tengas miedo al miedo
No le tengas miedo al miedo

Hay mil libros sobre paternidad, sobre crianza responsable, con apego, sin castigos, con refuerzos… Hay libros para todo, pero lo único importante es que cuando somos padres o madres lo hacemos lo mejor que podemos, y no tanto lo mejor que sabemos, porque saber… sabemos mucho, sobre todo cuando se trata de educar a los hijos de los demás o de aconsejar, pero cuando son los nuestros es más complicado, son 24 horas, estamos cansados, tenemos nuestros límites. ¿Y sabes qué? Que no pasa nada.
1º Cosa que hay que saber… Después de dar a luz tu cuerpo tardará un tiempo en volver a lo que era y perder esos kilos de más y retomar la firmeza de antes. Es lógico, acaba de nacer un pequeño ser de ahí. Solo Elsa Pataky recupera su figura estupenda a las 3 semanas de haber dado a luz. A las demás nos cuesta un poco más y no pasa nada. A mi personalmente la redondez de un recién estrenada madre me parece tierna y preciosa.
2º Tu hijo no es como los demás niños. Para empezar tu hijo es especial, solo por ser tuyo y hace cosas que los demás no hacen, o por lo menos tú no les ves hacerlas. Tú hijo no hace lo que dicen los libros y los manuales de los padres, debe ser que se saltó esa lección pero el caso es que tu hijo improvisa, te sorprende cada día y lo mejor que puedes hacer es conocerle, y darte cuenta de cuales son sus peculiaridades, qué le hace sentir bien, qué le calma, que le ayuda a dormir…
3º Escucha los consejos que te den. En general son bien intencionados y muchas veces pueden resultar ser útiles. A mi me encantaba quedar con mis amigas las mamis y escuchar a las que ya tenían hijos un poco más mayores para ver cómo se las habían ingeniado por ejemplo para darles la papilla de frutas. Siempre puedes coger ideas, aunque en última instancia cada una hagamos las cosas a nuestro estilo.
4º Déjate ayudar y pide ayuda cuando lo necesites. La gente por lo general está encantada de poder ser útil, de poder echarte una mano si lo necesitas con el bebe. Si viene tu mejor amiga una tarde a merendar aprovecha que se quede un ratito con el niño en brazos, haciéndole carantoñas, para poder darte una ducha tranquila y relajadamente. Cuando tuve a mi hijo me di cuenta que el ducharse sin prisas es un lujo, que antes de ser madre no valorábamos.
5º Eres imperfecta, humana, no haces todo bien y necesitas ayuda a vaces para poder descansar. Trátate con mimo y con amor, sin muchas exigencias, que para eso ya está tu bebe que tanto te necesita. No pasa nada por no recoger la cocina una noche antes de irse a la cama, o por acumular un poco de ropa sin planchar. No pasa nada porque un día te sientas frustrada o pierdas la paciencia y pegues un grito. Todas somos humanas

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