¿Qué harías si no tuvieses miedo?

El miedo es una emoción que se suele activar fundamentalmente en tres casos importantes 1) ante la novedad  o imprevisibilidad de las circunstancias 2) cuando anticipamos que puede haber una pérdida o dolor 3) cuando tenemos sensación de que no controlamos. Intentamos suprimir nuestros miedos ya que es mucho más fácil aferrarse al miedo que intentar sobreponerse a el.
El miedo es una energía que produce cambios tanto a nivel fisiológico en nuestro cuerpo, como bioquímicos y también en la manera en que percibimos los acontecimientos. Asi que cuando se activa tenemos la sensación de novedad porque el miedo no es nuestra normal forma de estar en el aquí y ahora. Lo primero que notamos es la respiración que se vuelve agitada y cuando esta se agita nuestro corazón también late más rápido, notamos que se tensan nuestros músculos sobre todo los del estómago, nos cambia la temperatura, y tenemos el impulso de pasar a la acción entre otros. Si tenemos estos síntomas sin aparente objeto de miedo nos activamos mucho mas que si vemos algún objeto que nos causa miedo como una rata, serpiente, araña etc.
En el caso de que tengamos miedo a algo concreto normalmente suele ser porque ya hemos tenido una experiencia con ello y cuando lo volvemos a percibir se activa la memoria de la experiencia pasada. Por ello nuestros miedos están muy ligados a nuestros recuerdos. Si cambiamos la manera en que percibimos nuestros recuerdos cambiamos nuestros miedos.
También podemos tener miedo a acontecimientos futuros porque son novedad y nos imaginamos lo peor que puede pasar e intentamos poderlo prever y lo paradójico es que mientras lo estamos anticipando lo estamos viviendo porque nuestro cerebro vive siempre en el presente y no entiende de futuro.  Así pues el pre-ocuparse nos activa el miedo y lo vivimos ahora. Tenemos que evitar anticipar y vivir el presente que es lo único que podemos controlar.
Si no tuviéramos miedo a sentir dolor o perder algo no tendríamos miedo, cuando aprendemos a estar en el aquí y ahora, viviendo el momento presente tal y como se va desarrollando no tenemos miedo. Tenemos miedo de situaciones pasadas o de situaciones anticipadas. Las pasadas sólo podemos aprender de ellas y las futuras no dependen de nosotros. Siempre lo hacemos lo mejor que podemos en cada momento, si lo pudiéramos hacer mejor ya lo haríamos.
Por ello hay que vivir el momento presente, estar en el aquí y ahora y hacer lo mejor que podamos, que eso es lo mejor que lo podemos hacer.

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