Resistencias al autoconocimiento I

foto por madphoto

Entre los diferentes tipos de resistencia podemos hablar de la primera que es la desensibilización y es aquella que no me permite sentir ni percibir, es como si me anestesiara porque intuyo que el dolor puede ser grande y por lo tanto lo inhibo. Puedo desensibilizar mi paladar para no arriesgarme a sentir asco ante grandes cantidades de comida. De ese modo como mecánicamente, sin percibir sensaciones, ni placer ni disgusto, porque cuando evito el dolor, también evito el placer.

Otra forma de evitar conocernos a nosotros mismos es el mecanismo de introyección, que evita que yo tome conciencia, evitar saber lo que pasa justamente aquí y ahora. Es lo que mantiene el equilibrio con mi entorno, si me doy cuenta de los comportamientos que tengo tal vez tenga que cambiarlos, y el cambio me puede producir miedo. Es como si me tragara el mundo exterior sin masticarlo, sin cuestionarlo, lo “engullo” sin control, me convenga o no. Las frases que empiezan por debes, tienes, es preciso, siempre, nunca, suelen ser introyecciones de otros que hemos engullido sin habérnoslos cuestionado nunca.

Las palabras llegan directamente al hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, y son como órdenes que nos damos, y este (el cerebro) que es muy obediente nos obedece. Muchas veces nos hablamos mal, nos criticamos, nos decimos cosas horribles y el “pobre cerebro” nos tiene que hacer caso y hacernos sentir mal. Así pues, es muy importante que a partir de ahora no sólo nos fijemos en como nos hablamos sino que empecemos a cambiarlo.

La próxima semana daré más claves de bloqueos que nos impiden llegar a concoernos mejor y más honestamente a nosotras mismas.

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