Hablemos de una sexualidad sana

Los profesionales de la salud sexual sabemos que practicar una sexualidad sana genera un alto grado de bienestar. Adquirir habilidades para su desarrollo es un aprendizaje constante, desde nuestros primeros pasos educativos hasta la vejez, momento en el que la intimidad sexual sigue siendo un pilar básico en la relación.

Cómo nos relacionamos en pareja habla de cómo hemos aprendimos a amar; repetimos patrones que creemos nos acompañarán siempre, pero reconocerlos y aceptarlos hace posible el cambio hacia nuevas habilidades relacionales.

En nuestros talleres de dinámica de grupo, pretendemos mostrar la sexualidad como un estilo de comunicación sano, porque pensamos que si algo nos parece divertido, nos entran más ganas de practicarlo. La sexualidad positiva saca de manera sana nuestro niño interno. Estos seminarios ayudan a interiorizar los conocimientos teóricos adquiridos para que en la práctica podamos disfrutar de una sexualidad sana, sin coerción, libremente elegida y plenamente deseada.

En ocasiones también es necesario enseñar a “desaprender”.  Factores emocionales como el estrés, el miedo, la culpa, la vergüenza o la ansiedad, son consecuencia de una inhibición hacia situaciones que pueden indicar una conducta sexual. En algunos casos puede hasta paralizar el pensamiento en torno al sexo o de forma contraria crear pensamientos recurrentes y negativos en torno a la sexualidad. Pero claro, huir de nuestros propios deseos no nos hace especialmente felices.

La comunicación con la pareja es un pilar básico en la sexualidad sana. Por experiencia sabemos que en la mayoría de las disfunciones sexuales, la mala o escasa comunicación juega un papel muy importante.  Aprender a comunicarse de manera verbal  y no verbal es lo que enseñamos; porque no sólo nos comunicamos con la palabra, es tan importante el tono que elegimos para dirigirnos a la pareja, el momento en que iniciamos un acercamiento, nuestra actitud corporal, la manera de acariciar… El lenguaje corporal también produce una reacción en nuestro interlocutor.

Aprender a gestionar nuestra sexualidad significa ser responsable de nuestro placer, aceptar que no van a adivinar nuestros anhelos, pero sí que somos capaces de ayudar a descubrirlos y saber pedir lo que nos gusta.

Entendemos un sexo sano y feliz no como algo únicamente orgánico, sino como una actitud donde la sexualidad adquiere un valor de calidad personal.

 

Milagros Núñez
Psicoterapeuta de Pareja y Sexualidad

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