Sexualidad y tipo de apego

La vinculación afectiva a las figuras de apego desde la infancia está relacionada con la conducta sexual. Tenemos en la infancia nuestras primeras experiencias sexuales: nos tocan, acarician,
nos abrazan, nos besan y besamos….experimentamos el contacto íntimo y aprendemos a comunicarnos con los demás. Este aprendizaje temprano mediatizará nuestras relaciones afectivas y sexuales.
La sexualidad infantil es autoerótica y egocéntrica. Desde un punto de vista evolutivo podemos constatar que la sexualidad se socializa durante el desarrollo. La relación entre la conducta sexual y el vínculo del apego, ha sido fuente de estudio dentro de la psicología. Ainsworth estableció tres tipos estudiando la reacción durante la infancia ante la separación y el encuentro con la figura propia de apego: seguro, ansioso ambivalente y evitativo. Veamos estos tipos desde el prisma de la sexualidad:
PERSONAS EVITATIVAS 
o propensas a relacionarse sin compromiso
o admiten el sexo sin amor
o relaciones sexuales con bajo nivel de intimidad psicológica
o miedo a la intimidad: posible deseo sexual inhibido
PERSONAS ANSIOSAS
o disfrutan más con la expectativa de una relación sexual
o miedo a la pérdida afectiva (posibles disfunciones sexuales)
o Las mujeres tienden al exhibicionismo, voyerismo y relaciones de dominación-
sumisión.
PERSONAS SEGURAS 
o disfrutan del contacto físico aunque no haya sexo explícito
o iniciativa sexual por ambas partes
o menos probable que mantengan relaciones sexuales causales
o satisfacción sexual y calidad en la experiencia íntima
Las relaciones de apego infantil generan unos recuerdos que influyen de manera significativa en cómo desarrollamos, en la etapa adulta, nuestras relaciones de pareja. La teoría del apego de Bowlby ha contribuido al entendimiento de los vínculos que generamos en la infancia con nuestros padres o cuidadores. El deseo de proximidad, la seguridad, el puerto de refugio y la ansiedad ante la separación son componentes del apego que compartimos en la infancia y en la época adulta. Pero a diferencia de la infancia, donde el niño no proporciona cuidado ni protección y donde no existe todavía el contenido sexual; en la vida adulta las relaciones amorosas están basadas más en la igualdad, donde ambos cuidan, protegen y existe el componente sexual. Entre adultos el sistema de apego se integra con la sexualidad y la atracción sexual es, en los primeros momentos de la relación, uno de los motivos para la búsqueda de la proximidad.
Los resultados obtenidos en los estudios que realizaron Hazan y Shaver en 1987 confirma del idea de Bowlby sobre la importancia del apego en la infancia y nos ayudan a concebir las relaciones amorosas también como un proceso se apego.
Asi se verian a si mismas las personas dependiendo del tipo de apego que tengan:
Seguro: Me es relativamente fácil estar unido /a íntimamente a algunas personas, me encuentro bien dependiendo de ellas y cuando ellas dependen de mí, no suelo estar preocupado /a por el miedo a que los demás me abandonen, ni porque alguien esté demasiado unido a mí.
Evitativo: Estoy algo incómodo en las relaciones íntimas con los demás, encuentro que es difícil confiar en ellos /as plenamente; me resulta difícil permitirme a mí mismo depender de ellos /as; estoy nervioso /a cuando alguien intima demasiado conmigo, con frecuencia mi pareja desea que yo intime más del grado de intimidad que me resulta cómodo a mí.
Ansioso ambivalente: Yo encuentro que los otros son reacios a unirse a mí tanto como yo quisiera; frecuentemente estoy preocupado /a porque temo que mi pareja no me ama realmente o no desea estar conmigo; deseo unirme completamente a otra persona y este deseo parece ahuyentar a la gente lejos de mí.

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