Somatización de emociones

somatizacionMente, cuerpo y sentimientos forman una unidad y forman parte del individuo, palabra cuya etimología procede de Individuus, que significa “Indivisible”.
Incluso la Medicina “oficial” acepta la idea de que al menos un 75% de las enfermedades pueden tener un origen psicosomático, es decir, que el mal físico es originado por una causa emocional o mental, sin embargo cuando hablamos de una enfermedad psicosomática no suele estar bien visto.
Los sufrimientos o heridas que vivimos son mensajes de nuestro No-Consciente, de nuestro Maestro Interior. Como en el caso de los sueños, las señales que recibimos son siempre simbólicas y se presentan con una intensidad mayor o menor según la importancia del problema. Al igual que nadie puede decir lo que significan nuestros sueños nadie puede decir lo que significan nuestros males. Tan sólo podemos dar unos ejes de reflexión, unos cuadros de significado global y no ningún significado preciso y válido para todos y en los cuales cada uno sitúe su historia.
 
Además disponemos de dos cerebros, por un lado tenemos el cerebro cognitivo, consciente, racional y volcado en el mundo externo. Por otro un cerebro emocional, inconsciente, preocupado sobre todo por sobrevivir y ante todo conectado al cuerpo. Estos dos cerebros son relativamente independientes entre sí, y cada uno de ellos contribuye de manera muy distinta a nuestra experiencia de la vida y a nuestro comportamiento. Paul Broca, neurólogo francés, le dio el nombre de cerebro límbico.
 
El cerebro límbico es una de las capas más profundas del cerebro humano, de hecho es un cerebro en el interior del cerebro. Es un centro de control que recoge continuamente informaciones provenientes de distintas partes del cuerpo y que responde de manera apropiada controlando el equilibrio fisiológico: la respiración, el ritmo cardiaco, la tensión arterial, el apetito, el sueño, la líbido, la secreción de hormonas, e incluso el funcionamiento del sistema inmunitario están bajo sus órdenes. Mantiene, pues, casi una mayor intimidad con el cuerpo que con el cerebro cognitivo.
 
El cuerpo es el vehículo de manifestación de los cambios y procesos que se producen en la mente. La enfermedad busca nuestra sanación, intenta sanar la emoción que la ha  engendrado. Nuestro cuerpo es el espejo en el que se reflejan nuestras emociones. La enfermedad forma parte de la condición humana y aceptarla como tal puede constituir una etapa de la vida, no debemos culpabilizarnos por enfermar.
 
El proceso de salud se da cuando hay equilibrio entre mente y cuerpo, con una comunicación regular. Escuchando nuestro interior o escuchando a nuestro cuerpo, se mantendrá el crecimiento y la salud.
La enfermedad se da cuando hay un conflicto entre la naturaleza interna frente a la resistencia del cuerpo. De forma, que cuando se produce la enfermedad se crea una comprensión y se libera el mensaje no escuchado.
Cada vez más se tienen en cuenta las corrientes que entienden al ser humano no como una máquina, sino como un ser capaz de pensar, sentir y vivir experiencias que en mayor o menor medida pueden tener que ver con lo que le ocurre a nivel físico.
En todas las culturas y en todos los tiempos han existido corrientes e investigadores que asocian lo que nos ocurre en el cuerpo físico con el estado emocional. Desde la antigüedad la sabiduría oriental de la medicina china asociaba emociones y órganos, es decir, qué órganos se veían afectados ante una alteración emocional determinada.

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