Surfea tus emociones

Surfea tus emociones en 7 pasos

Surfea tus emociones

El surf es un deporte en el que con la ayuda de una tabla la persona se pone de pie encima de la ola. No pasa por dentro de la ola, no se zambulle, ni nada, ni bucea… no… en el surf se surfea la cresta de la ola.

 

Quiero que te quedes con este símil cuando tengas que tratar con tus emociones negativas, y con los pensamientos repetitivos. No te dejes atrapar y te ahogues en tus emociones, simplemente surfea tus emociones.

Muchas veces nos atrapa el hecho de juzgar nuestras emociones, de valorarlas como buenas o malas, y a menudo nos criticamos a nosotros mismos por sentir lo que sentimos. Muchos de nosotros tenemos un mandato aprendido de cuando éramos pequeños que es “no esta bien sentir lo que sientes” “no esta bien como eres” o quizás aprendimos que hay emociones permitidas y otras que no lo son (“no seas llorica” “no te pongas triste, si es una tontería”), incluso pueden venir de valores aparentemente positivos como “la vida hay que disfrutarla, no merece la pena estar tristes” y por tanto cuando ahora de adulto estás triste, puedes sentirte culpable.

Juzgar nuestras emociones no las cambia

Podemos pensar que, al regañarnos a nosotros mismos, o juzgarnos porque sentimos cierta emoción lo cambiaremos, pero esto no es así el 99% de las veces. Si por ejemplo el primer día de trabajo o de clase, te sientes nervioso y te dices “no tendrías que estar nervioso, siempre te pasa lo mismo, nunca sabrás comportarte ni hacerlo bien”, con toda probabilidad te sentirás aún peor.

Surfear tus emociones es una manera de hacer mindfulness, de aumentar la consciencia que tienes sobre lo que sientes y simplemente aceptarlo, en vez de negarlo, de intentar librarte de ello o de criticarte. Aceptar lo que es no significa rendirse, sino entender lo que nos están diciendo nuestras emociones.

Y con la practicas descubrirás que a veces nuestras emociones funcionan como una “falsa alarma” que se activa por recuerdos del pasado, pero que no representan ningún peligro en el presente.

Lo que ocurre cuando surfeas tus emociones

Lo que ocurre es que te darás cuenta de que, al permitir las emociones, estas varían de intensidad, que, al no intentar reprimirla, la emoción puede bajar, se va diluyendo y tú te sentirás más en control.

¿Cómo puedes aprender a surfea tus emociones?

Yo te recomiendo que empieces practicando una meditación guiada para ponerte en contacto con lo que sientes en el aquí y el ahora. También puedes asistir a un curso de mindfulness

Voy a compartir una meditación sencilla para poder empezar. Puedes grabarte a ti misma con las instrucciones y escucharlo después, o puedes leerlas y hacerlo luego de memoria.

Meditación para surfea tus emociones

1º Cierra los ojos y siéntate de una manera que estés cómodo.

2º Siente tu cuerpo, siente la respiración y date cuenta de lo que hay alrededor tuyo: de los sonidos de la habitación, de tu peso contra la silla, del suelo bajo tus pies.

3º Ahora fija tu atención en la respiración, date cuenta de como el aire entra en tu pecho, llena tus pulmones, y poco a poco va saliendo a través de tu boca. Concéntrate en como sientes tu respiración.

4º Ahora pon tu atención en el cuerpo, mira a ver si sientes alguna tensión, algún dolor, alguna sensación física corporal. No intentes cambiarlo, solo obsérvalas, date cuenta de que están ahí.

5º Describe lo que sientes sin hacer una evaluación positiva o negativa sobre ello. Por ejemplo “siento una sensación de vacío en mi estómago, como de hambre”, en vez de “me siento muy ansioso”.

6º Ahora vamos a fijarnos en tus pensamientos, en que está pasando por tu mente, las ideas que aparecen y desaparecen rápido, las ideas que aparecen y te cuesta que se vayan, se quedan por ahí dando vueltas. Obsérvalas, date cuenta que cosas piensas, pero sin quedarte mucho tiempo reflexionando sobre ellas, solo observando que están ahí.

7º Cuando te sientas relajado puedes volver a abrir los ojos, volver a la habitación donde estes, volver a notar lo que hay a tu alrededor: los sonidos, las luces, la temperatura, los muebles, el suelo.

 

Y ahora los deberes…

Te animo a que practiques este ejercicio durante dos semanas una vez al día, y que después de practicarlo vayas apuntando en tu diario: ¿de qué te has dado cuenta? ¿qué emociones, pensamientos o sensaciones corporales han aparecido? ¿ha sido fácil permanecer en el presente?

Y un regalo: un video para trabajar tus emociones

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