¿Te cuesta poner límites?

limites y apego
Cuando nacemos estamos fusionados con nuestra madre, en los primeros meses de vida no sabemos dónde terminamos nosotros y dónde empieza el otro. Uno de los retos más importantes en las primeras etapas es vincularnos con nuestra figura de apego y poco a poco irnos diferenciando, individualizando, formando nuestra propia imagen de nosotros mismos. Para ello necesitamos poder poner límites y en ello nos ayudarán nuestros padres. Los límites protegen, nos dan estabilidad.
Una persona con apego seguro no tiene problemas al poner límites, los pone de manera natural, expresando lo que necesita, pudiendo ser asertivo cuando no quiere hacer algo.
Las personas que tienen un apego evitativo tiene límites demasiado férreos, que dificultan el acercamiento de los demás. Estas personas han vivido en su infancia situaciones que les han llevado a pensar “da igual que pida porque no hay nadie ahí para mi, así que es mejor que me las apañe yo solito”. Por eso cuando son adultos siguen con esa creencia de base y marcan los límites a los demás, como una manera de defenderse y de protegerse.
Por el contrario las personas con apego ansioso en su infancia han vivido que sus padres a veces estaban y otras no, así que cuando estaban presentes tenían necesidad de estar físicamente cerca. Estas personas han vivido el poner límites como algo peligroso que les podía separar de sus padres así que cuando son adultos les cuesta poner límites a los demás por miedo a perderles, o por sentirse culpables…
Pero para tener relaciones sanas es imprescindible poder poner límites.
¿Cómo vives tú tus relaciones? ¿Te cuesta poner límites? ¿Cómo te sientes cuando los pones?

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