Utilizar el Eneagrama en terapia

Normalmente los clientes vienen a terapia por múltiples razones, pero estos cambios normalmente se reducen a dos: como trata los cambios en su mundo exterior, o como vive los cambios en su mundo interior. 

Respecto del mundo exterior nos podemos a referir a problemas en 5 aéreas principales: 1. Trabajo, 2. Pareja, 3. Familia de origen, 4. Apoyos o falta de apoyos y 5. Su espacio personal. 

Respecto de su mundo interior suelen venir por emociones que les desestabilizan que van desde la ansiedad a la depresión, las creencias que tiene y los hábitos compulsivos que tiene la sensación que le controlan en vez de que pueda controlarlos.

Las personas no se suelen cuestionar su forma de actuar, ni cuáles son sus defensas a no ser que tengan una crisis que les saque de su zona de confort y en muchos casos tardan en pedir ayuda a un terapeuta. Lo hacen cuando sus emociones sobrepasan sus defensas y les crea además de mucho malestar una sensación de falta de control. Entonces es cuando buscan cualquier medio que piensen que les pueda ayudar a “volver a controlar” la situación. Es menos común que vengan a terapia para estar mejor o hacer “desarrollo personal”. Por lo tanto van a venir en terapia en momentos de estrés alto. En este momento se sienten vulnerables porque están manifestando irritabilidad, ansiedad/miedos, o una tristeza que les hace llorar sin control. No obstante el mostrarse, el bajar las defensas no les resulta confortable y los clientes tienen miedo de cómo les va a ver el terapeuta así como que puede descubrir este de ellos. Suelen tener la idea de que les van a “analizar” o juzgar porque es a lo que suelen estar acostumbrados han hecho las personas significativas en su vida con ellos.

El sentarse ante un terapeuta suele disparar las defensas que han venido utilizando hasta la fecha y que usan de forma habitual (mecanismos de defensa) y se resistirán a la situación con los mismos patrones que tengan que cambiar. El eneagrama ayuda para detectar que defensas utiliza el cliente para mantener su hábito neurótico (compulsivo) o patrones recurrentes. Esta reacción inconsciente automática evita que el cliente se sienta expuesto aun a costa de limitarse a si mismos mas. El terapeuta se tiene que dar cuenta que van a usar estas defensas para protegerles hasta que se sientan seguros (no vamos a usar una terapia confrontativa, sino comprensiva, compasiva y empática).

Casi siempre existe una tensión entre la máscara y la vulnerabilidad que esta máscara oculta (el falso self y el auténtico self: herido y cualidades esenciales que este posee). Por ello se intenta bajar la máscara mientras que uno se mantiene protegido. El cliente necesita poder confiar que el terapeuta acoge su vulnerabilidad y le contiene: con congruencia, aceptación incondicional, y empatía. Esto permitirá que vayan desvelando partes de si mismos conforme se vayan sintiendo mas seguros.

Normalmente el proceso terapéutico comienza en el que el terapeuta valida el autentico ser del cliente mientras se investiga el impacto de su estilo defensivo. Más tarde el terapeuta pasara de hacer un rol de facilitador del proceso del cliente a animar a este para que tome responsabilidad de lo que quiere cambiar. Incluso puede conllevar el confrontar como su propio mecanismo defensivo les hace a los otros lo que ellos han sufrido antes, es decir proyectamos en los demás lo que no tenemos resuelto. El terapeuta tiene que tener la destreza de poder calibrar cuando el clientes está listo para tolerar estos “insights” (toma de conciencia, darse cuenta) porque de lo contrario, si el cliente no está listo, lo mas probable es que se retraiga a sus defensas. . 

El eneagrama le puede servir a los clientes como un mapa de navegación que ellos mismos pueden investigar y darse cuenta de que comportamientos estaban haciendo de forma inconsciente. A muchos clientes aprender su estilo de eneagrama les ayuda a ver mas allá de su comportamiento y apreciar lo que han sido sus defensas de forma comprensiva y compasiva. Además cuando toman conciencia de que hay otras personas que tienen el mismo tipo y pasan lo mismo se dan cuenta de que no están solos y que sus necesidades, preocupaciones y anhelos son normales. También aprenden maneras de transformar el sufrimiento resultante de esconderse detrás de las defensas. Desde esta perspectiva el cambio además de una opción de mejorar puede incluso resultar excitante. 

Estudiando el eneagrama los clientes entienden sus motivos y empiezan a entender que su patrón de conducta no es quienes son, que son más que su patrón de conducta externa. Aprenden a desarrollar un “observador externo” una manera de verse a si mismos en los diferentes roles que ha ido actuando. Como es muy difícil observar tu historia mientras que la vives, a no ser que hayas desarrollado el saber estar presente en cada momento, cuando te puedes observar desde fuera te hace ser mas objetivo contigo mismo. Te ayuda a observar tus defensas en vez de actuarlas.

Lo que suele impulsar a que la persona empiece a cuestionarse su comportamiento, su forma de ver la vida es una crisis vital, normalmente hay crisis en diferentes momentos de la vida a lo largo del ciclo vital. Todo lo que supone pérdida (dolor, soledad, decepción) te hace poner tu vida en perspectiva. Posiblemente la más importante sea la crisis de la mediana edad. En esta crisis nos damos cuenta como nos hemos identificado con ciertos roles o mascaras y empezamos a cuestionarnos realmente ¿quiénes somos? ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Cómo queremos ser realmente? y empezamos a darnos cuenta que somos mucho más que lo que hemos venido “actuando” a lo largo de los años.

Si el terapeuta sabe utilizar el eneagrama de forma espiritual puede hacer que los clientes se den cuenta de sus dones y talentos profundos y reconozcan su naturaleza esencial. Además el terapeuta le puede hacer ver al cliente que no hace falta que cambie inmediatamente sino que vaya aprendiendo a aceptarse y a regular sus defensas con conciencia. Cuando lo haga podrá empezar a conectar con sus cualidades y dones y conectar con su auténtico ser o self verdadero. El trabajo terapéutico consiste en aprender a manejar el espacio entre las defensas y el autentico ser y esto es y lo que va a facilitar que el cliente conecte con su ser espiritual y se produzca la transformación.

Transferencia y contratransferencia

Uno de los factores que están relacionados con la falta de éxito en la terapia tiene que ver con lo que los clientes transfieren al terapeuta, es decir lo que ven en el que tiene que ver con lo cualidades que identifican en el terapeuta que tienen que ver con cualidades de personas significativas en la vida del cliente. Transferimos a los otros cualidades que no les pertenecen pero que nos recuerdan a personas de nuestro pasado. Lo mismo puede suceder en el sentido contrario que el terapeuta vea en el cliente temas suyos no resueltos o que el cliente le despierte facetas suyas que les haga perder la objetividad. Para usar el eneagrama con habilidad es importante que el terapeuta identifique su propio ”prejuicio” tanto si es positivo como negativo y estudien su impacto en el proceso. El eneagrama ofrece un marco excelente para interpretar y transcender la contratransferencia.

Si quieres profundizar mas en el eneagrama haz click aqui

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