¿Y si dijese que todos tenemos traumas?

Podemos sufrir diferentes traumas relacionados con el tipo de cuidado-nutrición por parte de nuestra madre o cuidador primario, o por la manera en que nos educan y establecen las disciplinas y las normas, pero posiblemente el más doloroso y el que más nos cuesta integrar es la falta de amor.

Cuando sentimos la falta de amor por parte de nuestros padres nuestra vida no tiene sentido. De todos los traumas que podemos padecer, posiblemente el más doloroso es la falta de amor de nuestros padres, puesto que es nuestra primera relación, la más importante, y sus efectos son devastadores para aquellos que no se sienten queridos por ellos. Ni que mencionar tiene por padres que abusan o maltratan a sus hijos, no hay manera de poderse explicar y asimilar el horror que produce en sus hijos.

Cuando las personas que nos dan la vida, nos maltratan y vincularnos a ellos es doloroso, eso deja una profunda herida que por lo pronto nos divide internamente, la parte desesperada por vincularse y la parte que se rinde y no quiere saber nada. Cuando esto sucede también se rompe nuestro contacto interno, nuestra relación con nosotros mismos. En función de la gravedad del abuso o maltrato nos podemos dividir en distintas partes y cada una de ellas lleva una parte del dolor, es una manera muy sabia que tiene nuestro organismo de permitirnos sobrevivir dividiendo el dolor para que no tengamos que sentir la totalidad del dolor de golpe o no seríamos capaces de soportarlo.

Podemos vivir un trauma agudo, puntual, como la muerte de una madre o un padre y una ruptura del vínculo y podemos sobreponernos si se dan las condiciones para que se sane con una relación reparadora por parte de una persona que nos de su amor, comprensión, y apoyo en esos momentos tan difíciles de duelo.

Podemos vivir un trauma continuado porque estamos en una familia que nos tratan sistemáticamente mal, nos hacen de menos, nos descuentan, nos ningunean, no nos dan cariño, y puede ser que nos podamos sobreponer por el afán de sobrevivir y de compensar este dolor o por el contrario que nos destroce de tal manera que entremos en una profunda depresión y ganas de suicidarnos.

Pero también están los traumas acumulativos, que para mi se resumen en falta de amor, que son el no prestarnos atención, el no demostrarnos afecto, el no apreciar lo que somos y de lo que hacemos (como si no estuviéramos presentes), la falta de estimulación para que nos sintamos vivos, el sentir que somos como un mueble al que le limpian el polvo pero pasa inadvertido. Este trauma acumulativo deja una sensación de no ser apropiado, de estar de más, de no ser bienvenido al mundo que nos resulta muy difícil de entender porque creemos que eso es lo que hay, que así es la vida y nos conformamos porque no sabemos que existe otra cosa diferente, a no ser que en algún momento, alguien, otro adulto amoroso, un profesor/a, un abuelo/a, una vecina, una tata nos muestre su amor y nos ponga en contacto, por contraste, con lo que no tenemos.

 
Para mi la técnica más efectiva y potente para trabajar el trauma es el EMDR, aquí puedes encontrar información: http://www.vcteam.es/psicoterapias/emdr.html

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