Yo estoy bien, tu estas bien

¿Estás bien? Esta es probablemente la pregunta más importante que cualquiera puede responder y este libro ha ayudado a responderla afirmativamente a millones de lectores.
Basándose en el análisis transaccional, que confronta al individuo con el hecho de que él o ella son los responsables de lo que les ocurra en el futuro, el Dr. Harris explica cómo distinguir los tres elementos activos que conforman nuestra personalidad (el Padre, el Adulto y el Niño), al igual que las cuatro posiciones que subyacen en todos los actos de la persona.
Segun Berne, todos nacemos bien con una posición existencial de “yo estoy bien y tu estas bien”, pero a medida que crecemos y según las experiencias que vayamos teniendo, esa posición podrá ir cambiando a:

Yo estoy bien, tu estas mal
Yo estoy mal, tu estas bien
Yo estoy mal, tu estas mal.

La Posición Existencial es una creencia básica decidida en la infancia, a menudo de manera preverbal, acerca de la valía personal, que tiene una influencia profunda acerca de cómo nos relacionamos con los otros y con nosotros mismos. Las experiencias tempranas influencian de manera decisiva la Posición Existencial. Una vez decidida la Posición Existencial, influencia como la persona piensa, siente y se comporta consigo misma y en relación con los otros.
Cualquiera de las posiciones existenciales básicas ha sido tomada antes de los ocho años, en ausencia de la capacidad racional lógica de una persona adulta. Es el pensamiento mágico el que ha tomado las riendas de las opciones y decisiones, dando lugar a conceptos de sí mismo y de los demás distorsionados y poco realistas que tienden a ser más influyentes y difíciles de corregir cuanto más temprano se adquieren.
Las Posiciones Existenciales son pues actitudes básicas de tipo comparativo sobre la valía y la dignidad de las personas. No son una valoración sobre el estado de ánimo en un momento dado, son más bien unas creencias apoyadas en unas decisiones personales profundas, que se convierten así en actitudes de relación, en formas básicas de encarar las relaciones, de percibirse a sí mismo y al otro en cada una de las situaciones relacionales.
Después, a lo largo de la vida, en cada encuentro, en cada ocasión relacional, podemos reforzar o no cada una de estas decisiones.
Supongo que os imaginareis los diferentes finales según la creencia que se tenga. En este libro que os recomiendo este mes, el autor nos presenta la teoría del análisis transaccional en un lenguaje sencillo, con consejos prácticos sobre cómo cambiar los comportamientos nocivos. Todos podemos tener una vida mucho más feliz y efectiva al tiempo que entendemos mucho mejor a nuestros amigos y familiares.

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