¿Cómo reducir nuestra contaminación emocional?

descarga (10)Tristeza, rabia, miedo, alegría?Las emociones son una parte fundamental de la vida de todo ser humano: se esconden detrás de la mayoría de acciones que llenan nuestro día a día. Sin embargo, nadie nos enseña a identificar y canalizar de forma constructiva todo aquello que sentimos. Y no aprender a regular nuestras emociones puede generarnos importantes carencias, que se reflejan en la relación que mantenemos con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Asumir y asentar lo que sentimos pasa por aprender a definirlo con el lenguaje adecuado. Y precisamente con este objetivo nace la “Ecología Emocional“. Esta herramienta añade a nuestro vocabulario conceptos medioambientales aplicados al mundo de las emociones, como “contaminación emocional” -residuos emocionales mal gestionados que contaminan el medio en forma de conductas destructivas- o “reservas naturales” -espacios de intimidad reservados a nosotros mismos-.

¿Cómo podemos reducir nuestra contaminación emocional?

Tenemos que asumir la responsabilidad de autogestionar nuestras propias basuras emocionales y dedicar un rato cada día a nuestra higiene emocional. En nuestro día a día, lanzamos al medio ambiente gran cantidad de productos contaminantes (quejas, victimismo, lamentos, juicios, agresiones) que no procesamos correctamente. Son fruto de nuestra incompetencia para gestionar nuestras emociones caóticas (celos, envidia, miedo?) Nuestra realidad es un reflejo de cómo vivimos y sentimos, por eso el mundo sufre tanto. Toda emoción tiene un impacto en el mundo exterior, y depende de cada uno de nosotros comprometerse a gestionarla de forma sostenible. Como decía Gandhi : “Si cada día nos arreglamos el pelo, ¿por qué no hacemos lo mismo con el corazón?”

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